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Cómo descubrir rumores y acosadores

Como hemos dicho, esta entrada tiene relación directa con la anterior, ya que se ha hablado mucho, en los diferentes textos, sobre cómo es la situación de acoso en el trabajo y la víctima que lo sufre pero poco de cómo es el acosador. El detectar si existe un perfil de acosador dentro de la organización nos dará pistas para poder averiguar si se está dando una situación anómala dentro de la misma.

Normalmente, aunque pueden no aparentarlo en absoluto, los acosadores son personas mediocres y resentidas. También puede tener un perfil de psicopatía y presentar rasgos narcisistas. Combinan la persecución hacia un trabajador o trabajadores con un extraño carisma para atraer a otros a su juego. Parece que tienen ese encanto y carisma del psicópata con algunas personas, mientras que pueden ser terriblemente injustos con otras. Pueden tener un gran deseo de notoriedad y de influencia sobre los demás. Además de ser mediocre (ausencia de interés hacia la excelencia) en sus tareas, el acosador puede sentir envidia hacia la víctima lo que le motiva al hostigamiento. Entorpecerá o eliminará el avance de un individuo brillante. Suelen desprestigiar o silenciar los datos positivos de otras personas y difundir difamaciones o rumores, como veremos más adelante. Además de la envidia, el acosador suele “cosificar” a la víctima y disfrutar controlando su vida y sus emociones mediantes sus conductas de acoso (verla aislada, marginada, deprimida es su objetivo).

Existen otra serie de factores que dependen del acosado y del entorno de trabajo, que determinan también la situación. Esto podemos controlarlo y modificarlo en consulta, con la ayuda de un psicólogo, de manera que la persona detecte la situación de acoso, en un primer momento, y pueda aprender nuevas formas de afrontamiento. La conducta del acosador escapa a nuestro control. Debemos cambiar nuestros patrones de comportamiento en la situación, no tratar de cambiar a una persona potencialmente maligna. A consulta llegan personas que sólo buscan desahogarse sobre lo injusto de la situación, que por sí misma nunca cambiará, sino que seguramente irá a peor. Pero el simple desahogo es no es la solución, sino afrontarla a través del aprendizaje de nuevos comportamientos y habilidades. Olvidémonos de cambiar al acosador: nunca lo hará.

¿Cómo se crea un rumor?

El acosador es un artista de la difamación. En ocasiones, los rumores tienen incluso tintes positivos, por lo que no parece un rumor:

“Estoy muy preocupado porque me han dicho que X tiene problemas legales (cualquier cosa negativa) y es una pena, siendo tan buen hombre. ¿Tú sabes algo?”

“Es un chico muy inteligente, no necesita esforzarse porque resuelve sus tareas casi sin querer. No prepara las reuniones, como habla muy bien fascina a los oyentes y le he visto realizar exposiciones que ha hecho en una tarde…” (ocultando datos positivos).

¿Qué impresión te llevas de estas dos personas?

¿Parece que está hablando mal o bien de ellas?

Cuidado en estos casos cuando se añadan aclaraciones del tipo: “esto que te cuento es público y notorio”, “todo el mundo sabe”, “lo que todos dicen”… Pueden activar nuestra alarma de lo que se está creando es un rumor.

¿Cómo confrontar un rumor?

El autor José Luis González de Rivera (2002) nos da algunas ideas. Podemos decir cosas como:

-Quién te ha dicho eso, cómo lo sabes, qué pruebas tienes, de dónde te lo has sacado.

-Cómo concuerda esto que dices con la buena información que tengo sobre esta persona. Comentemos algo positivo sobre esta persona (una persona nunca es el “mal” en todas sus facetas).

-Por qué me dices esto a mí ahora.

-A quién beneficia que yo piense mal de esta persona.

Si estamos ante un rumor o una difamación las respuestas serán vagas, poco razonables o inconcretas. Es peligroso destapar un rumor porque el difamador puede hacernos la cruz a partir de ser descubierto, pero es moral y psicológicamente deseable. Además, el acosador suele crear previamente una influencia sobre sus oyentes, que no cuestionan esa información. Ante estos casos, conviene romper con esa influencia negativa y preguntarse: ¿tengo algo contra esta persona?, ¿por qué critico a esta persona?, ¿me ha hecho algo personal?, ¿parece que hay que tener algo en contra de ella en este departamento?, ¿por qué?, ¿puede haber otras causas que no dependan de ella?, etc.

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El papel de víctima

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En diversas situaciones de la vida, tomamos un rol de víctima o nos situamos en ese papel, lo cual nos dificulta la superación del problema. Nuestro papel de víctima puede ser real o imaginado, pero siempre podemos movernos hacia unos patrones más adecuados de conducta que nos hagan salir más airosos de esta clase de situaciones. Las circunstancias en las que podemos adoptar ese papel puede ser de muy variada índole: en el amor, en la pareja, con la suerte o el azar, con nuestro jefe, con los compañeros de trabajo, en un grupo de amigos, ante una situación conflictiva, el papel dentro de mi familia, etc.

Pero ¿cómo saber si te estás comportando como una víctima?:

-¿te compadeces y te quejas a menudo?

-¿detectas a una persona como el “verdugo”, la persona agresiva y acusadora (contra ti)?

-¿detectas que te están acusando o juzgando?

-¿te sientes más o menos inocente (tú no haces nada)?

-¿esperas que alguien se preocupe por ti, o que te defienda o que apruebe lo que dices?

-¿ves sólo las carencias del “verdugo”?

-¿lo criticas?

-¿frecuentemente tienes comportamientos como llanto, palabras, acciones “manipuladoras”? (esto no quiere decir que todas las palabras o lágrimas sea manipuladoras).

-¿buscas una alianza contra tu verdugo?

-¿a veces tienes sentimientos de venganza?

-¿no reconoces que te justificas y defiendes? ¿Hay cosas que te provocan sentimientos negativos pero no sueles reconocerlo?

-¿te resulta muy difícil afirmarte en su presencia?

-¿no asumes responsabilidad en el problema?

-¿sientes que confías poco en ti y que tienes una baja valía (sobre todo manifiesta en esa situación)?

¿Qué está pasando y cómo salir de ello?

Como decimos, no sabemos si ese papel de víctima es percibido por la persona o, realmente,  está ante el yugo de un completo “tirano”. En cualquiera de los dos casos, y con dificultad, debemos dejar de compadecernos y salir de la situación, tomando distancia de la persona que supuestamente nos somete. En el caso del rol de víctima no real, debemos trabajar con un profesional la percepción que tenemos de nosotros mismos.

Es importante saber que:

-Nos estamos colocando en un papel inferior al otro, en una relación asimétrica (bien sea pareja, familiar o compañero).

-No estamos asumiendo nuestra contribución o responsabilidad en el problema, que incluso puede ser  el de tolerar la situación o adoptar conductas sumisas o de rabia. Muchas veces, la responsabilidad de nuestro sufrimiento es sólo nuestra.

-El rol de víctima no nos ayuda a solucionar el problema.

-Buscar la manera de trabajar nuestra autoestima independientemente del otro, como un trabajo personal.

-Aceptar que nos estamos comportando como una víctima, pero que vamos a salir de ello.

-Distanciarte temporalmente de aquello que te sitúa en ese rol puede ser lo idóneo, para verlo con más perspectiva.

-Olvida tu resistencia y deja de luchar contra los “elementos”, no te resignes a esa situación, deja de criticar al otro.

-Trata de centrarte en todos tus recursos personales.

-Como trabajo personal último, trata de perdonar sinceramente, a aquella persona que supuestamente te oprime.