El papel de víctima

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En diversas situaciones de la vida, tomamos un rol de víctima o nos situamos en ese papel, lo cual nos dificulta la superación del problema. Nuestro papel de víctima puede ser real o imaginado, pero siempre podemos movernos hacia unos patrones más adecuados de conducta que nos hagan salir más airosos de esta clase de situaciones. Las circunstancias en las que podemos adoptar ese papel puede ser de muy variada índole: en el amor, en la pareja, con la suerte o el azar, con nuestro jefe, con los compañeros de trabajo, en un grupo de amigos, ante una situación conflictiva, el papel dentro de mi familia, etc.

Pero ¿cómo saber si te estás comportando como una víctima?:

-¿te compadeces y te quejas a menudo?

-¿detectas a una persona como el “verdugo”, la persona agresiva y acusadora (contra ti)?

-¿detectas que te están acusando o juzgando?

-¿te sientes más o menos inocente (tú no haces nada)?

-¿esperas que alguien se preocupe por ti, o que te defienda o que apruebe lo que dices?

-¿ves sólo las carencias del “verdugo”?

-¿lo criticas?

-¿frecuentemente tienes comportamientos como llanto, palabras, acciones “manipuladoras”? (esto no quiere decir que todas las palabras o lágrimas sea manipuladoras).

-¿buscas una alianza contra tu verdugo?

-¿a veces tienes sentimientos de venganza?

-¿no reconoces que te justificas y defiendes? ¿Hay cosas que te provocan sentimientos negativos pero no sueles reconocerlo?

-¿te resulta muy difícil afirmarte en su presencia?

-¿no asumes responsabilidad en el problema?

-¿sientes que confías poco en ti y que tienes una baja valía (sobre todo manifiesta en esa situación)?

¿Qué está pasando y cómo salir de ello?

Como decimos, no sabemos si ese papel de víctima es percibido por la persona o, realmente,  está ante el yugo de un completo “tirano”. En cualquiera de los dos casos, y con dificultad, debemos dejar de compadecernos y salir de la situación, tomando distancia de la persona que supuestamente nos somete. En el caso del rol de víctima no real, debemos trabajar con un profesional la percepción que tenemos de nosotros mismos.

Es importante saber que:

-Nos estamos colocando en un papel inferior al otro, en una relación asimétrica (bien sea pareja, familiar o compañero).

-No estamos asumiendo nuestra contribución o responsabilidad en el problema, que incluso puede ser  el de tolerar la situación o adoptar conductas sumisas o de rabia. Muchas veces, la responsabilidad de nuestro sufrimiento es sólo nuestra.

-El rol de víctima no nos ayuda a solucionar el problema.

-Buscar la manera de trabajar nuestra autoestima independientemente del otro, como un trabajo personal.

-Aceptar que nos estamos comportando como una víctima, pero que vamos a salir de ello.

-Distanciarte temporalmente de aquello que te sitúa en ese rol puede ser lo idóneo, para verlo con más perspectiva.

-Olvida tu resistencia y deja de luchar contra los “elementos”, no te resignes a esa situación, deja de criticar al otro.

-Trata de centrarte en todos tus recursos personales.

-Como trabajo personal último, trata de perdonar sinceramente, a aquella persona que supuestamente te oprime.

 

 

 

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