Nueva publicación en Más que médicos

Os dejo mi nueva publicación sobre psicoterapia en http://blog.masquemedicos.com/2016/10/25/mindfulness-para-el-tratamiento-de-diversos-problemas-psicologicos/

 

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Tu cuerpo en verano

Es de sobra conocido que, con la llegada del verano, aumenta la atención que prestamos a nuestro cuerpo y a nuestro físico, en general. En la época estival, por el clima de nuestro país, solemos mostrar, en mayor medida, nuestro cuerpo, por lo que los complejos existentes durante el resto del año se acentúan aún más. A esto se le une que tendemos a compararnos socialmente con los demás, tanto en la playa, como en la calle o en la piscina y, asimismo, con modelos que aparecen en spots publicitarios, los cuales nos transmiten un modelo cultural de cómo realmente debe ser nuestro físico.

Como decimos, empiezan a acrecentarse nuestros complejos y lo que, el resto del año pasa más o menos desapercibido o lo toleramos, en verano se convierte en un drama. Nuestros muslos habitualmente nos resultan más o menos tolerables, pero con un bañador o bikini se vuelven gordos y anchos, y así puede suceder con otras partes del cuerpo. Ni que decir tiene que esto da lugar a la llamada operación bikini, que consiste en llevar a cabo dietas exprés, moderar lo que comemos y realizar ejercicio repentinamente. El problema es que estas actuaciones de moderar la comida y realizar ejercicio, que son positivas durante todo el año, pueden realizarse de manera no controlada sólo justo antes del verano. Las dietas sin control, la alteración de nuestra imagen corporal, la comparación con los otros, etc., puede dar lugar a un posible trastorno de alimentación, por lo que siempre es mejor tomar medidas controladas y pautadas por un experto, médico, psicólogo y entrenador personal (si es necesario).

En relación a lo anterior, un obstáculo importante que nos encontramos en esta época del año, es que suele ser, precisamente, cuando más y peor comemos. El hecho de beber más bebidas alcohólicas en las terrazas de los bares o comer en chiringuitos de playa, no nos ayuda demasiado a mantener una imagen adecuada de nosotros mismos. Otro factor de riesgo para sufrir en verano por la imagen de nuestro cuerpo es ser mujer o ser adolescente, aunque cada vez se da más esta problemática en los hombres, que se hallan más preocupados por gustar físicamente.

Como ya hemos adelantado, en el control del peso nos puede ayudar un médico, y en la realización de ejercicio físico puede echarnos una mano un entrenador o una persona que pueda guiarnos en ese sentido pero, por el bien de nuestra salud, no únicamente antes del periodo estival, sino durante todo el año. No obstante, en nuestro aspecto físico existen unos grandes determinantes genéticos, de constitución corporal, influye nuestro metabolismo, fisionomía y fisiología, los cual son difícilmente modificables, nos vienen dados por nuestra naturaleza. Por ello, si nuestros complejos se apoderan de nosotros, observamos obsesivamente nuestro físico y sus cambios, la comparación con otros nos supone un problema, sospechamos de un problema alimentario o, en definitiva, sufrimos un malestar significativo, debemos acudir a un profesional y permitirle que nos ayude. Como decimos, ya que hay partes de nuestro físico que son muy difíciles de cambiar, la intervención del experto podrá incluir el trabajo de la autoestima, de la auto-aceptación y el control de la ansiedad y del estado emocional, muy relacionados con el físico y con la comida.

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La vida es metáfora

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En este blog ya hemos hablado sobre metáforas en diversas ocasiones, ya que es un recurso que utilizan frecuentemente los psicólogos a la hora de intervenir con sus pacientes, normalmente para hacerles más sencilla una temática, poner un ejemplo o tratar de facilitar la comprensión de un aspecto de su vida, de su problema o del tratamiento, por tanto, el tener disponible  una metáfora para un paciente, en un momento dado, se convierte en una habilidad importante del terapeuta, que ayudará a aquel a la compresión.

Lo que aquí entendemos como metáfora no es el recurso literario puro, si no una analogía o comparación de dos cosas u objetos en cuanto a su similitud en algún aspecto de los mismos.

La sabiduría popular nos ofrece un buen muestrario de metáforas en su refranero, por ejemplo: “Quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija” (está comparando algo así como una buena compañía humana con un árbol de gran copa y la sombra del árbol con la protección o el buen consejo que nos puede ofrecer esa compañía); “más vale pájaro en mano que ciento volando” (asimila los pájaros con posibles oportunidades y el pájaro que tenemos con lo que ya poseemos). Asimismo, podemos encontrar numerosos ejemplos en la literatura, en general, y en la poesía, en particular, y en nuestro lenguaje del día a día.

Como dijimos, en terapia psicológica se utilizan mucho estos giros, habilidad que requiere de la experiencia y de la agilidad mental del terapeuta. Por ejemplo, contar una historia que conocemos ya que consideramos que tiene similitud con la preocupación o el problema que tiene nuestro paciente; describir el estado de ánimo depresivo como una losa sobre la espalda de la persona; considerar la ansiedad como un humo que se expulsa cuando realiza una técnica de respiración (para poder controlarla); ver el llanto como un río que se lleva una sustancia tóxica (estado de ánimo negativo); imaginar el problema del paciente como un pozo del que puede salir trepando por las paredes, etc. Para el paciente, el poder observar el problema de esta forma puede ayudarle a controlar, manejar o mejorar su problema y, sobre todo, a entenderlo mejor, es decir, si lo imagina como una losa, puede verse a sí mismo haciendo un gran esfuerzo para levantarla; si imagina la ansiedad como humo, puede verse expulsándolo en cada respiración, y así sucesivamente.

Algo menos común y que se ha tratado en menor medida en los textos sobre psicología, es cómo plantean los pacientes sus propias metáforas y qué nos dicen estas sobre cómo ven ellos el problema y, realmente, son hechos bastantes curiosos. En el libro Técnicas Narrativas en Psicoterapia, el autor, Jesús García-Martínez (2012), señala las implicaciones que pueden tener las metáforas del paciente. Podemos tener dos pacientes depresivos, uno nos dice que se siente hundido, otro que está en un túnel; en el primer caso, su manera de ver la depresión es que se sitúa por debajo, que es inferior (está relacionado con su autoestima); en el segundo, que está rodeado de oscuridad y en un ambiente opresivo (está perdido, el entorno que le rodea le agobia). Como podemos ver el problema es el mismo y en ambos casos se sienten asfixiados, pero su manera de ver y de explicar su dolencia es distinta y esto debe tenerlo en cuenta el psicólogo a la hora de plantear su tratamiento. Si una persona expone una metáfora, hay que ayudar a que despliegue las implicaciones de la misma, preguntando sobre ella, solicitando que la describa, que la desarrolle; existen personas que ven su problema como un disfraz que llevan continuamente, o como un bote que va a la deriva, o como un disco rayado que chirría, ya que parece que la situación se repite constantemente, etc. Asimismo, no está de más que la persona analice el problema teniendo en cuenta las metáforas que pone en marcha en su cabeza, le harán comprender el mismo en gran medida.