¿Qué es la introspección?

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La introspección  se entiende como la capacidad para analizar, observar, prestar atención y conectar con nuestro mundo interno, privado, individual y personal, subjetivo y profundo. Nos permite conocernos a nosotros mismos, tomar conciencia, profundizar, reflexionar, cuestionar nuestros pensamientos, emociones, conductas, así como nuestras motivaciones, intereses y valores.  El tener esta conciencia que nos da la introspección sobre nuestros procesos y contenidos mentales es el primer paso para cambiar, para comprometernos con el cambio.

La sociedad actual nos exige ser “multitarea”, es decir, ser capaces de hacer diferentes cosas al mismo tiempo, y eso, en sí mismo, es un obstáculo para la introspección. (CopMadrid).

La capacidad de mirarse a uno mismo difiere según las personas y puede entrenarse o aprenderse; no todas las personas, como podemos imaginar, tienen esa capacidad igualmente desarrollada. Existen personas más introspectivas, más reflexivas, que analizan más sus procesos, que conversan de una manera más profunda. Otras personas, por el contrario, no se detienen a analizar su estado personal, conversan de manera  más superflua, no se conocen tan detalladamente.

Procesos que ayudan a trabajar esta capacidad pueden ser practicar meditación, pasear por un entorno natural, buscar la tranquilidad o el silencio, seguir un proceso de coaching, hacer terapia,  leer un libro de “autoayuda”, escribir un diario, conversar con un amigo sobre temas profundos, realizar relajación, etc. Lo más importante es buscar actividades en soledad con uno mismo.

Existen personas que no les gustan este tipo de actividades por temor a lo que vayan a encontrar en su interior o porque les aburre o les desinteresa lo personal o individual. Hay otras personas que disfrutan  observando ese mundo interior que todos tenemos, que les gusta conocerse, aunque lo que encuentren no les satisfaga del todo. La introspección es el primer paso para el cambio; el siguiente paso sería llevarlo a la acción.

Os dejo un artículo que habla de las áreas cerebrales más asociadas a esta capacidad:

http://www.abc.es/20100916/ciencia/secreto-personas-piensan-veces-201009161840.html

Para entrenar esta capacidad, os invito a reflexionar sobre unas cuantas cuestiones cuando algo os duela o cuando haya sucedido algo que ha causado una emoción desagradable. También podéis hacerlo cuando haya ocurrido algo que os produzca una fuerte alegría: ¿qué pienso? ¿Qué siento ahora? ¿Qué sentía antes? ¿Qué es lo que me ha hecho sentir de esa manera? ¿Cómo he reaccionado antes en situaciones parecidas? ¿Qué puedo hacer para mejorar? (Fuente: http://news.psykia.com/content/5-preguntas-clave-para-hacer-introspecci%C3%B3n).

 

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Controla tu estrés reconociendo tu cuerpo

Hoy os propongo dos ejercicios para el control del estrés pero teniendo en cuenta a ese gran olvidado que es a veces nuestro cuerpo y nuestras sensaciones físicas. A veces nos percibimos como nerviosos, alterados, ansiosos, pero no somos capaces de detectar las sensaciones físicas o corporales que ya nos estaban anunciando la respuesta de estrés: tensión muscular, dolor, taquicardia, frío, sudor, deambulación, movimiento continuo o rápido… Si conocemos nuestro cuerpo, sabemos cómo estamos empezando a reaccionar.

Primero, debemos tomar conciencia:

  1. En primer lugar, concentra tu atención en el mundo exterior, por ejemplo: “soy consciente de que están pasando coches, de que sopla el aire, de que el sofá es rojo, de que esa persona se mueve…”.
  2. Una vez hecho esto, dirige tu atención a tu cuerpo y a sus sensaciones físicas: “soy consciente de que tengo frío, calor, de que tengo hambre, sueño, de que tengo una tensión en la pierna, de que me pica un hombro, de que tengo un cosquilleo en el pie…”.
  3. Ahora pasa de un tipo a otro de consciencia: “soy consciente de que estoy sentado, de que huele a perfume, de que tengo la espalda dolorida, de que entra la luz por la ventana…”.
  4. Realiza estos ejercicios en cualquier rato libre para poder apreciar la diferencia entre el mundo externo y el mundo interno.

El otro ejercicio que podemos llevar a cabo es el siguiente:

  1. Cierra los ojos y explora tu cuerpo, empieza por los pies y ve subiendo.
  2. Pregúntate “¿dónde estoy más tenso?”. Descubre esa zona. Exagera un poco esa tensión para tomar consciencia de ella. Analiza los músculos que están tensos.
  3. Di cosas como “estoy contrayendo el cuello, estoy creando esta tensión yo mismo, estoy poniendo tenso mi organismo”. La tensión muscular es autoinducida.
  4. Piensa en alguna situación que puede ser la causa de esta tensión y en qué puede hacer para cambiarla.

Como veis son dos ejercicios relativamente sencillos y alcanzables para controlar la respuesta de estrés tomando consciencia de nuestras sensaciones físicas y el exterior. feet-538245_640