Cita

Ayuda con mi autoestima!!

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¿Crees que tienes baja autoestima?

Vamos a realizar un ejercicio:

Compra plastilina y moldea tu baja autoestima. Podemos llamarle “el muñeco de la baja autoestima”.

Colócalo en un lugar visible de la casa.

Una vez hecho esto, estate atento a todos los mensajes que la “baja autoestima” te envíe.

Cada vez que identifiques alguno de estos pensamientos, tienes que sentarte con el “muñeco”, escuchar lo que te dice y dar argumentos en su contra.

Puedes escribir en la parte izquierda de un folio lo que te comunica la baja autoestima y en la derecha lo que tú respondes.

Esta herramienta se llama externalización y espero que os ayude. Lo recomiendo especialmente para los adolescentes y niños, les suele divertir bastante, pero también puede aplicarse en los adultos.

Otra técnica que ya plasmé en el blog para trabajar la autoestima está ubicada en:

https://rosaliamv.wordpress.com/2014/06/25/porque-yo-lo-valgo/

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El Autoboicot

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En ocasiones las personas nos autoboicoteamos; parece que rizamos el rizo o que somos muy complejos pero, a veces, nos dan miedo cosas que, a la vez, deseamos o que nos gustarían tener, y ponemos en marcha un boicot contra nosotros mismos. El autoboicot es la acción o acciones referidas a ponerse obstáculos a sí mismo que nos impiden cambiar algo a mejor, prosperar, conseguir algo. Está basado en el temor o en el miedo al cambio hacia mejor, a lo desconocido (para bien), a salir de nuestra zona de confort, a la toma de decisiones.

He conocido personas que se boicotean en el plano del ocio. Piensan algo parecido a “me encantaría salir hoy sábado a tomar algo pero me lo prohíbo a mi mismo porque mañana tengo que hacer muchas cosas”. En este sentido hay que diferenciarlo de una actitud de responsabilidad (acostarme a las 5 de la mañana si me tengo que levantar a las 7 para ir a trabajar). En el pensamiento que indico la persona no se deja llevar por su apetencia, por su emoción, la boicotea.

Pero hay otros autoboicot un poco más complejos. Imaginémonos una situación de entrevista de trabajo en la que, intencionadamente o semiconscientemente, ofrecemos un mal rendimiento de nosotros mismos porque en el fondo pensamos “este trabajo es demasiado para mí”, “no voy a ser capaz de realizarlo”, “no quiero dedicarle tiempo al trabajo”, etc. Otro ejemplo sería esa misma  actuación en la entrevista con un jefe que nos quiere promocionar, ascender, etc., o los casos en los que una persona se está formando continuamente, y casi compulsivamente, pero nunca busca un trabajo en el que aplicar esos conocimientos porque tiene miedo a enfrentarlo.  En estos casos, la persona se boicotea por miedo al éxito, a prosperar, a que el trabajo le requiera mucho esfuerzo o porque piense que no es capaz de llevarlo a cabo.

¿Qué habilidades y aspectos personales se deben trabajar para mantener a raya el autoboicot?

-La necesidad de controlarlo todo, de situarnos sólo donde nos sentimos cómodos, el miedo a salir de nuestra zona de confort son puntos importantes a trabajar.

-El perfeccionismo, característica que suele causar a estas personas mucho dolor, ya que nunca sus actuaciones o su trabajo son del todo perfectas.

-La baja autoestima y, relacionada con ella, los pensamientos negativos de poca autovalía, la desmotivación personal (“para qué voy a hacerlo si no valgo para ello”). Esto a veces se traduce también en pensamientos del tipo: “no voy a ser capaz”, el conocido “no valgo para estudiar, para qué me voy a esforzar” (a veces repetido por nuestro entorno), “necesito seguir formándome, ya que no estoy del todo preparado” (cuando es obvio que ya está formado). Esto último tiene que ver con el perfeccionismo.

-La rigidez mental, ya que es necesario trabajar la flexibilidad en la toma de decisiones, evitar estereotipos, anticipaciones sobre futuras situaciones, etc.

-La comparación constante con los demás. Esa comparación es inevitable pero no debe ser recurrente, ni el plano laboral, ni afectivo, ni de ocio.

Existen muchos tipos de autoboicot pero uno muy interesante y que, a veces, se ve en la consulta es el afectivo o sentimental. Son personas que desean tener una pareja o buscarla, o bien envidian o se comparan con amigos o compañeros que sí la tienen, pero se ponen trabas personales que les impiden conseguirla. También hay personas que creen que el hecho de no tener pareja no es normal o les avergüenza porque creen que socialmente deberían de tenerla.

Para poder encontrar una pareja hay que tener tiempo para buscarla y ganas de realizar actividades con ese fin, además de arriesgarse al hecho de conocer gente nueva (salir de lo conocido y cómodo).

¿Por qué y cómo sucede?

-Pueden ser adictos al trabajo o tienen excesiva dependencia al mismo.  Por ejemplo, ponen de excusa el trabajo para no salir, o se embarcan en más actividades laborales, o evitan las relaciones sociales o con compañeros de trabajo, o no paran a comer, o realizan más tareas formativas, o su jornada laboral se alarga más de lo debido. Por ello, tienden a reducir su círculo social.

-Suelen tener algunos prejuicios que les lleva al autoboicot, a no buscar. Algunos de los que yo he visto son: parecerle mal a la persona el ligue, el arreglarse o las fiestas, tener muchos prejuicios acerca del sexo opuesto, pensar negativamente de las páginas para buscar pareja en Internet, aborrecer las relaciones entre compañeros de trabajo, pensar que las relaciones son negativas (te atan, te hacen ser dependiente, te anulan, te hacen perder tu independencia), pensar que quien sale es un desesperado, pensar que a cierta edad es imposible encontrar pareja, pensar que todos/as los hombres o mujeres son iguales, etc.

-También se da el caso de que la persona posee un ideal que no existe, la figura del “príncipe azul”, o una relación romántica en la que solo suceden cosas positivas. Como sabemos esto no existe. O personas que están limitadas por lo que dirán de ellas otra u otras si entablan una relación.

¿Qué cambiar?

-Primero, trabajar ese discurso interior negativo, los juicios acerca de uno mismo, los prejuicios acerca de los demás y cambiarlo por otro más realista y relativo (no absoluto).

-Se puede trabajar, con la ayuda de un profesional si es posible, ese miedo a los cambios, junto el diseño de planes de acción para lograr determinadas metas. Se trata de superar el temor, por un lado, y ponerse en marcha actuando, por otro.

-Vivir el aquí y ahora, el presente; no anticipar el futuro constantemente ni anclarse en el pasado.

-Evitar el aislamiento de los demás.

-Trabajar la autoestima e inseguridad.

-Tomarse la vida con más humor, con más soltura y naturalidad.

Y recordar los versos de Machado:

“…caminante, no hay camino:

se hace camino al andar”.

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Autoestima: las comparaciones son odiosas

Normalmente una persona no llega a consulta demandando únicamente solución para un problema de autoestima. Habitualmente llega con otra problemática que debe trabajarse y, paralelamente, surge la conveniencia de tratar también con su autoestima. A veces, reconocen tener una baja autoestima y, otras veces, pueden tener una autoestima falsamente alta (por ejemplo, una persona “arrogante”). Como parte de un desarrollo y crecimiento personal adecuado, podemos trabajar la percepción que tenemos de nosotros mismos. La autoestima es una valoración que hacemos de nosotros mismos, en diferentes ámbitos, pero desde una perspectiva emocional: “no me gusta, me da asco, me siento despreciable, me comparo, envidio a…”. ¡Atención a los indicadores siguientes! Recordad que puede darse todos o varios y que son diferentes formas de manifestar una baja autoestima.

¿Qué actitudes o posturas habituales indican una autoestima baja?

  • Te criticas dura y excesivamente y te mantienes en un estado de insatisfacción hacia ti mismo. (Sueles realizar la crítica mentalmente, desde el nivel de los pensamientos).
  • Eres muy sensible a las críticas. Te sientes exageradamente atacado, herido; echas la culpa de los fracasos a los demás o a la situación; sientes resentimiento contra aquellos que supuestamente te critican.
  • Puedes sufrir de indecisión crónica, no por falta de información, sino por miedo exagerado a equivocarte.
  • Sueles tener un deseo innecesario por complacer, se te da mal decir NO, por miedo a desagradar y a perder la buena opinión del otro.
  • Eres perfeccionista, autoexigente, quieres hacer perfectamente todo lo que intentas, y te desmoronas cuando las cosas no salen con la perfección exigida.
  • Acusas y condenas conductas que no siempre son objetivamente malas, exageras la magnitud de los errores de otros y de los tuyos. Lamentas estos errores indefinidamente, sin llegar a perdonar por completo.
  • Actúas con hostilidad, con irritabilidad, siempre a punto de estallar por cosas de poca importancia, muchas cosas te sientan mal, te disgustan, te decepcionan, no te sientes satisfecho.
  • Tiendes a una actitud defensiva, sueles tener una percepción negativa general y, a veces, una inapetencia generalizada del gozo de vivir y de la vida misma.
  • En resumen, algunas características de una persona con baja autoestima serían: desprecia sus dones; se deja influir por los demás; no es amable consigo misma; se siente impotente; actúa a la defensiva; y culpa a los demás por sus faltas y errores.

En terapia, casi siempre es recomendable tratar, al menos en parte, la parcela destinada a la autoestima, asociada o no con otros problemas. Nuestro objetivo es lograr que la persona no necesite competir con otros, no se compare tanto, no sienta envidia (al menos en exceso), no se justifique tanto por lo que hace, no actúe como si “pidiera perdón por existir”, etc.

El trabajo de la autoestima pasa por una parte de trabajo cognitivo, de creencias y pensamientos, así como, de otra parte emocional. También es muy frecuente trabajar habilidades sociales, en general, y asertividad, en particular. La práctica repetida de estas habilidades hará que la persona cada vez se sienta mejor consigo misma y con sus acciones sociales.