Controla tu estrés reconociendo tu cuerpo

Hoy os propongo dos ejercicios para el control del estrés pero teniendo en cuenta a ese gran olvidado que es a veces nuestro cuerpo y nuestras sensaciones físicas. A veces nos percibimos como nerviosos, alterados, ansiosos, pero no somos capaces de detectar las sensaciones físicas o corporales que ya nos estaban anunciando la respuesta de estrés: tensión muscular, dolor, taquicardia, frío, sudor, deambulación, movimiento continuo o rápido… Si conocemos nuestro cuerpo, sabemos cómo estamos empezando a reaccionar.

Primero, debemos tomar conciencia:

  1. En primer lugar, concentra tu atención en el mundo exterior, por ejemplo: “soy consciente de que están pasando coches, de que sopla el aire, de que el sofá es rojo, de que esa persona se mueve…”.
  2. Una vez hecho esto, dirige tu atención a tu cuerpo y a sus sensaciones físicas: “soy consciente de que tengo frío, calor, de que tengo hambre, sueño, de que tengo una tensión en la pierna, de que me pica un hombro, de que tengo un cosquilleo en el pie…”.
  3. Ahora pasa de un tipo a otro de consciencia: “soy consciente de que estoy sentado, de que huele a perfume, de que tengo la espalda dolorida, de que entra la luz por la ventana…”.
  4. Realiza estos ejercicios en cualquier rato libre para poder apreciar la diferencia entre el mundo externo y el mundo interno.

El otro ejercicio que podemos llevar a cabo es el siguiente:

  1. Cierra los ojos y explora tu cuerpo, empieza por los pies y ve subiendo.
  2. Pregúntate “¿dónde estoy más tenso?”. Descubre esa zona. Exagera un poco esa tensión para tomar consciencia de ella. Analiza los músculos que están tensos.
  3. Di cosas como “estoy contrayendo el cuello, estoy creando esta tensión yo mismo, estoy poniendo tenso mi organismo”. La tensión muscular es autoinducida.
  4. Piensa en alguna situación que puede ser la causa de esta tensión y en qué puede hacer para cambiarla.

Como veis son dos ejercicios relativamente sencillos y alcanzables para controlar la respuesta de estrés tomando consciencia de nuestras sensaciones físicas y el exterior. feet-538245_640

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¿Qué diferencia existe entre Estrés Laboral y el Síndrome de “Quemarse por el Trabajo”?

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Bastante se ha hablado en este blog acerca del Burnout y el Estrés Laboral, os dejo unos artículos (entre otros):

https://rosaliamv.wordpress.com/2014/08/03/de-nuevo-el-burnout-aspectos-que-nos-hacen-sospechar/

https://rosaliamv.wordpress.com/2014/05/18/que-es-el-burnout/

Sin embargo no son exactamente lo mismo, aunque son términos pueden asemejarse o asimilarse en la práctica.

No hay que confundir Burnout con el estrés laboral propiamente dicho. Parece que el Burnout es una respuesta al impacto acumulativo del estrés laboral mantenido de forma crónica. Para diferenciar uno de otro hay que evaluar una serie de indicadores, por ejemplo:

-Los síntomas que presenta

-El proceso de aparición de los síntomas

-Si hay algún otro problema asociado o no

-La frecuencia e intensidad de los síntomas

-Las fuentes u origen del estrés

Todo esto lo debería hacer un profesional del mundo médico o de la psicología.

No obstante, os ofrecemos unas breves pinceladas para separar estrés laboral (o asociado al trabajo) del Síndrome de Burnout.

Diferencias entre el estrés y el Burnout:

-En el estrés existe aún una sobreimplicación en los problemas laborales. En el Burnout se ha llegado a una falta de implicación completa.

-En el estrés existe una alta actividad emocional, por el contrario, en el Burnout se produce el llamado embotamiento emocional (parece no tener reacciones emocionales o no expresarlas).

-En el estrés hay síntomas fisiológicos que es donde primero se produce el daño; en el Burnout el daño ha pasado a ser de tipo emocional.

-El estrés mantenido en el tiempo produce agotamiento y falta de energía física. En el Burnout existe un tipo de agotamiento que afecta a la motivación y a la energía psíquica.

-En el estrés, si existe estado de ánimo depresivo, se puede entender como una reacción para poder preservar las energías físicas. La depresión en el Burnout es expresión de tristeza, una pérdida de ideales, de referencias…

-El estrés puede tener efectos positivos en exposiciones moderadas (el llamado “eustrés”, activación moderada que mejora el rendimiento, que está relacionado con las tareas que nos suponen un reto y no una amenaza). El Síndrome de Burnout sólo tiene efectos negativos.

¿Dónde te ves? ¿Conoces a alguien que sufra Síndrome de Burnout? ¿Ha solicitado ayuda?

**Fuente: Ministerio de Empleo y Seguridad Social e Instituto de Seguridad e Higiene en el Trabajo.

 

Claves para superar y afrontar un despido

Un despido afecta a la vida personal y emocional. Si el despido se demora en el tiempo (hay amenaza de despido o va a suceder pero seguimos trabajando), esa espera por parte del trabajador juega en su contra. Aunque pudiera parecer contraproducente es conveniente que el trabajador cierre un acuerdo con la empresa lo antes posible, evitando que entren en juego sus sentimientos y frustraciones. Algunas empresas no son claras en este sentido y juegan con ese tiempo de espera que daña a nivel psicológico al empleado. Debemos exigir esa información a la empresa y hacernos escuchar teniendo, en principio, el foco en querer continuar en ella. Si no hay otra posibilidad que el despido, lo mejor es protegerse y dirigirnos hacia la búsqueda de un nuevo puesto de trabajo, tratando de mantener ciertos lazos con compañeros cercanos y fijar una despedida con ellos (un “borrón y cuenta nueva” poder iniciar nuestro “duelo”).

Las empresas no siempre tomarán las decisiones más apropiadas para su continuidad  ni para sus trabajadores. Los jefes y directivos no recurren al asesoramiento especializado o no lo tienen y no suelen estar preparados para afrontar situaciones de alta tensión como estas o de tanta carga emocional.  Los errores siempre se achacarán a la crisis.

Ante una situación de despido, acepta tus sentimientos y emociones: es probable que aparezca tristeza, rabia, sensación de injusticia, ira, etc. Todas esas emociones al principio serán completamente normales. Es normal que tengas miedo e incertidumbre hacia lo desconocido y debemos tomarnos un pequeño lapso de tiempo para aceptar la situación, rodeándonos de nuestros seres queridos. Por otro lado, aunque tratemos el tema, debemos evitar hablar constantemente del despido, ya que esto no nos hará bien.

Lo interesante es actuar después de ese lapso y no caer en otros estados emocionales que pueden aparecen después: apatía, desmotivación, estado de ánimo depresivo, desgana, sentimientos de poca valía personal, pensamientos catastrofistas, etc. Esto es más dañino que las emociones que aparecen en los primeros momentos, ya que conllevan falta de esperanza y baja autoestima. Si nos vemos desbordados lo mejor es consultar con un especialista que nos ayude con ese estado negativo y nos oriente vitalmente.

Hay que darse cuenta de que la vida nos ha planteado un reto y que debemos hacer un esfuerzo muy intenso para poder conseguir empleo y planificar esa búsqueda. Puede ser que desees formarte en algún ámbito profesional, en ese sentido, lo conveniente es buscar esos recursos que te van a permitir esa formación. Encontrar trabajo es una tarea que requiere mucha dedicación e insistencia y NO es una cuestión de suerte,  SÍ un reto vital.

Piensa cuál es tu trabajo ideal, piensa sólo en aquellos que te gustaría hacer y no en lo que a los otros les gustaría que hicieras. No renuncies a tu vocación. Enfócate hacia ella. Haz una lista con esos posibles trabajos que te gustaría desempeñar, que te podrían hacer más feliz. Una vez hecha esa lista, sí puedes pedir una opinión a personas muy allegadas, sin que esa opinión sea la definitiva, ya que la decisión es sólo tuya. Piensa que va a ser duro pero lo puedes conseguir, céntrate en aquellas personas que han tenido éxito, evita las opiniones catastrofistas de los medios de comunicación o las muy negativas de algunos amigos y familiares.

Hay que buscar empresas del sector elegido, información sobre ellas y contactos con los que podríamos hablar. Es conveniente elaborar una lista de estas empresas (anotar) y, en ese sentido, Internet es una buena herramienta para conseguirlo. Piensa qué cosas puedes aportar para ayudar a la empresa que te gustaría que te contratara, sin olvidarnos de que el objetivo es la felicidad personal.

En este punto, es conveniente que busques, si es necesaria, la ayuda de un profesional o amigo para  modificar el curriculum y las cartas de presentación (o hacerlo tú mismo) y trabajar el acercamiento a las web de empleo, los recursos, las fuentes de trabajo, las bolsas de empleo, etc., en definitiva, la aproximación a las empresas o al sector elegido. Existen páginas, organismos o empresas que te pueden ayudar con ello.

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