¿Qué diferencia existe entre Estrés Laboral y el Síndrome de “Quemarse por el Trabajo”?

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Bastante se ha hablado en este blog acerca del Burnout y el Estrés Laboral, os dejo unos artículos (entre otros):

https://rosaliamv.wordpress.com/2014/08/03/de-nuevo-el-burnout-aspectos-que-nos-hacen-sospechar/

https://rosaliamv.wordpress.com/2014/05/18/que-es-el-burnout/

Sin embargo no son exactamente lo mismo, aunque son términos pueden asemejarse o asimilarse en la práctica.

No hay que confundir Burnout con el estrés laboral propiamente dicho. Parece que el Burnout es una respuesta al impacto acumulativo del estrés laboral mantenido de forma crónica. Para diferenciar uno de otro hay que evaluar una serie de indicadores, por ejemplo:

-Los síntomas que presenta

-El proceso de aparición de los síntomas

-Si hay algún otro problema asociado o no

-La frecuencia e intensidad de los síntomas

-Las fuentes u origen del estrés

Todo esto lo debería hacer un profesional del mundo médico o de la psicología.

No obstante, os ofrecemos unas breves pinceladas para separar estrés laboral (o asociado al trabajo) del Síndrome de Burnout.

Diferencias entre el estrés y el Burnout:

-En el estrés existe aún una sobreimplicación en los problemas laborales. En el Burnout se ha llegado a una falta de implicación completa.

-En el estrés existe una alta actividad emocional, por el contrario, en el Burnout se produce el llamado embotamiento emocional (parece no tener reacciones emocionales o no expresarlas).

-En el estrés hay síntomas fisiológicos que es donde primero se produce el daño; en el Burnout el daño ha pasado a ser de tipo emocional.

-El estrés mantenido en el tiempo produce agotamiento y falta de energía física. En el Burnout existe un tipo de agotamiento que afecta a la motivación y a la energía psíquica.

-En el estrés, si existe estado de ánimo depresivo, se puede entender como una reacción para poder preservar las energías físicas. La depresión en el Burnout es expresión de tristeza, una pérdida de ideales, de referencias…

-El estrés puede tener efectos positivos en exposiciones moderadas (el llamado “eustrés”, activación moderada que mejora el rendimiento, que está relacionado con las tareas que nos suponen un reto y no una amenaza). El Síndrome de Burnout sólo tiene efectos negativos.

¿Dónde te ves? ¿Conoces a alguien que sufra Síndrome de Burnout? ¿Ha solicitado ayuda?

**Fuente: Ministerio de Empleo y Seguridad Social e Instituto de Seguridad e Higiene en el Trabajo.

 

Claves para superar y afrontar un despido

Un despido afecta a la vida personal y emocional. Si el despido se demora en el tiempo (hay amenaza de despido o va a suceder pero seguimos trabajando), esa espera por parte del trabajador juega en su contra. Aunque pudiera parecer contraproducente es conveniente que el trabajador cierre un acuerdo con la empresa lo antes posible, evitando que entren en juego sus sentimientos y frustraciones. Algunas empresas no son claras en este sentido y juegan con ese tiempo de espera que daña a nivel psicológico al empleado. Debemos exigir esa información a la empresa y hacernos escuchar teniendo, en principio, el foco en querer continuar en ella. Si no hay otra posibilidad que el despido, lo mejor es protegerse y dirigirnos hacia la búsqueda de un nuevo puesto de trabajo, tratando de mantener ciertos lazos con compañeros cercanos y fijar una despedida con ellos (un “borrón y cuenta nueva” poder iniciar nuestro “duelo”).

Las empresas no siempre tomarán las decisiones más apropiadas para su continuidad  ni para sus trabajadores. Los jefes y directivos no recurren al asesoramiento especializado o no lo tienen y no suelen estar preparados para afrontar situaciones de alta tensión como estas o de tanta carga emocional.  Los errores siempre se achacarán a la crisis.

Ante una situación de despido, acepta tus sentimientos y emociones: es probable que aparezca tristeza, rabia, sensación de injusticia, ira, etc. Todas esas emociones al principio serán completamente normales. Es normal que tengas miedo e incertidumbre hacia lo desconocido y debemos tomarnos un pequeño lapso de tiempo para aceptar la situación, rodeándonos de nuestros seres queridos. Por otro lado, aunque tratemos el tema, debemos evitar hablar constantemente del despido, ya que esto no nos hará bien.

Lo interesante es actuar después de ese lapso y no caer en otros estados emocionales que pueden aparecen después: apatía, desmotivación, estado de ánimo depresivo, desgana, sentimientos de poca valía personal, pensamientos catastrofistas, etc. Esto es más dañino que las emociones que aparecen en los primeros momentos, ya que conllevan falta de esperanza y baja autoestima. Si nos vemos desbordados lo mejor es consultar con un especialista que nos ayude con ese estado negativo y nos oriente vitalmente.

Hay que darse cuenta de que la vida nos ha planteado un reto y que debemos hacer un esfuerzo muy intenso para poder conseguir empleo y planificar esa búsqueda. Puede ser que desees formarte en algún ámbito profesional, en ese sentido, lo conveniente es buscar esos recursos que te van a permitir esa formación. Encontrar trabajo es una tarea que requiere mucha dedicación e insistencia y NO es una cuestión de suerte,  SÍ un reto vital.

Piensa cuál es tu trabajo ideal, piensa sólo en aquellos que te gustaría hacer y no en lo que a los otros les gustaría que hicieras. No renuncies a tu vocación. Enfócate hacia ella. Haz una lista con esos posibles trabajos que te gustaría desempeñar, que te podrían hacer más feliz. Una vez hecha esa lista, sí puedes pedir una opinión a personas muy allegadas, sin que esa opinión sea la definitiva, ya que la decisión es sólo tuya. Piensa que va a ser duro pero lo puedes conseguir, céntrate en aquellas personas que han tenido éxito, evita las opiniones catastrofistas de los medios de comunicación o las muy negativas de algunos amigos y familiares.

Hay que buscar empresas del sector elegido, información sobre ellas y contactos con los que podríamos hablar. Es conveniente elaborar una lista de estas empresas (anotar) y, en ese sentido, Internet es una buena herramienta para conseguirlo. Piensa qué cosas puedes aportar para ayudar a la empresa que te gustaría que te contratara, sin olvidarnos de que el objetivo es la felicidad personal.

En este punto, es conveniente que busques, si es necesaria, la ayuda de un profesional o amigo para  modificar el curriculum y las cartas de presentación (o hacerlo tú mismo) y trabajar el acercamiento a las web de empleo, los recursos, las fuentes de trabajo, las bolsas de empleo, etc., en definitiva, la aproximación a las empresas o al sector elegido. Existen páginas, organismos o empresas que te pueden ayudar con ello.

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¿Eres profesional sanitario? ¿A veces te resulta difícil la comunicación con tus pacientes?

¿Eres profesional sanitario? ¿Tienes contacto diario con pacientes? ¿A veces la comunicación se te hace muy difícil? Aquí te ofrecemos una serie de preguntas para facilitar la comunicación con el paciente según Alonso, Arranz y Barbero, especialistas en la materia.

  1. ¿Qué sabe?

¿Qué le han dicho que tiene?

¿Han hablado con usted sobre su enfermedad?

¿Qué cree usted que tiene?

¿Piensa  que tiene algo grave?

¿Cómo describiría su situación?

  1. ¿Qué quiere saber?

¿Le gustaría que habláramos sobre su enfermedad?

¿Preferiría no haber sabido  lo que ya le han dicho sobre su enfermedad?

¿Es usted de las personas que les gusta saber lo que tienen o preferiría que habláramos  con sus familiares sobre su situación?

Algunos pacientes nos dicen que quieren conocer qué les está pasando; otros, sin embargo, prefieren que hablemos con su familia de la situación. En su caso, ¿usted qué preferiría?

Si las cosas se ponen mal ¿le gustaría ser informado de ello?

¿Le gustaría tener la suficiente información para poder decidir en cada momento el tratamiento que considera más oportuno para usted o prefiere que esas decisiones las tomemos los médicos junto con sus familiares?

  1. ¿Cómo se encuentra? ¿Cómo se siente?

¿Qué le molesta?

¿Cuál es el síntoma que más le molesta?

Si sólo pudiéramos mejorarle uno de los síntomas ¿cuál elegiría?

¿Qué le preocupa?

¿A qué le está dando vueltas?

¿Qué es lo que le hace sentirse peor?

¿Qué es lo que más le preocupa de toda esta situación?

  1. ¿Cómo podemos ayudarle?

¿Hay algo que podemos hacer para que se sienta mejor?

Cuando ha tenido problemas serios anteriormente ¿Cómo los ha ido afrontando y resolviendo?

¿Quiénes son las personas en quién más confía?

¿Qué cree que puede ayudarle en esta situación?

¿Cómo le gustaría que le ayudáramos?

La habilidad de informar de forma efectiva es fundamental para el sanitario. Muchas de las reclamaciones que se realizan en el contexto sanitario tienen que ver con problemas en la información y comunicación. Es importante potenciar la percepción de control y favorecer la adaptación. Por ello, la necesidad de pensar antes de hablar y aprender a hablar bien, especialmente en situaciones de estrés. La información se aborda mejor sin prisas ni tecnicismos, de acuerdo a las necesidades y nivel de comprensión del paciente, con delicadeza y sinceridad.

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