Sólo para mí

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SÓLO PARA MI

Por Ana Villalobos

 

¿Qué pasaría si un poema fuese sólo para mí?

¿Qué pasaría si yo fuera audiencia suficiente simplemente porque soy yo,

Porque esta persona que soy está viva, es de carne y hueso,

Es consciente, tiene sentimientos, ¿eso cuenta?

¿Qué pasaría si esta persona importase no sólo por lo que

puede hacer en el mundo

si no porque es parte de él

y tiene un corazón dulce y tierno?

¿Qué pasaría si ese corazón importara,

y si la bondad de éste importara?

¿Qué pasaría si ella no fuese diferente a los demás?,

Pero a cambio, si conectada a los demás en su sentido de ser diferente, de sentir soledad,

de sentirse aislada, fuera de lugar, o esa pieza sacada de un cuadro-

Todo el rato profundamente vulnerable, debajo de esas capas de defensa sedimentaria.

Oh! Permíteme esconderme

Déjame ser en última instancia grande,

En última instancia, tímido,

Déjame, entonces no tengo que …

SER …

 

Pero soy.

A través de todas las travesuras que nos distinguen de los demás, o ese realmente-no-estoy-ahí-todavía,

yo permanezco

No importa lo que oculte-

un genio, idiota, glorioso, escoria-

En el fondo, sigo siendo yo, todavía aquí,

Todavía cálido, y respirando, y humano

Con una oportunidad más para decir un sencillo hola,

y reconocer mi ternura

Y ser solamente un poco amable con esta-mi persona,

Porque ella cuenta, también.

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Haz un anuncio publicitario sobre ti mismo

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¿Qué es lo que te define? Elige todas las opciones que quieras.

Determinación. Capacidad de hacer amigos. Entusiasta. Perseverancia. Simpatía. Valentía. Dinamismo. Confianza en sí mismo/a. Cortesía. Capacidad de observación. Fuerza de voluntad. Paciencia. Previsor/a. Sensibilidad. Me gusta disfrutar las cosas. Comunicativo. Sentido del humor. Comprensivo/a. Fiable. Alegre. Responsable. Capacidad de escucha. Expresivo/a. Animoso/a. Organizado. Buena voz. Capacidad de concentración. Iniciativa. Ecuánime. Generosidad. Cordial. Franqueza. Adaptable. Auténtico/a. Honesto. Abierto/a. Afectuoso/a. Trabajador/a. Persistente. Independiente. Creativo/a. Original. Solidario/a. Goleador. Ligo fácil. Mantener un secreto. Hablar en público. Buena ortografía. Leer bien. Resolver un problema. Aprenderme una lección. Habilidades manuales. Controlar mis impulsos. Cantar. Bailar. Anotar canastas. Ayudar a otros. Ojos grandes. Mantener la fe. Pensamiento veloz. Capacidad para intimar con otros. Escribir poesías …

Señala esto y otras cosas que se te ocurran. Haz un pequeño eslogan sobre lo que hayas escrito o escribe un párrafo pequeño.

Compártelo con una o dos personas de tu confianza. Pídeles que hagan el mismo ejercicio ellos. Después comentad lo que habéis compartido.

 

Cita

Ayuda con mi autoestima!!

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¿Crees que tienes baja autoestima?

Vamos a realizar un ejercicio:

Compra plastilina y moldea tu baja autoestima. Podemos llamarle “el muñeco de la baja autoestima”.

Colócalo en un lugar visible de la casa.

Una vez hecho esto, estate atento a todos los mensajes que la “baja autoestima” te envíe.

Cada vez que identifiques alguno de estos pensamientos, tienes que sentarte con el “muñeco”, escuchar lo que te dice y dar argumentos en su contra.

Puedes escribir en la parte izquierda de un folio lo que te comunica la baja autoestima y en la derecha lo que tú respondes.

Esta herramienta se llama externalización y espero que os ayude. Lo recomiendo especialmente para los adolescentes y niños, les suele divertir bastante, pero también puede aplicarse en los adultos.

Otra técnica que ya plasmé en el blog para trabajar la autoestima está ubicada en:

https://rosaliamv.wordpress.com/2014/06/25/porque-yo-lo-valgo/

Ideas originales para trabajar la autoestima de tus hijos

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En primer lugar, recomendaros un libro que me ha dado las ideas para escribir esta entrada. Es un libro sencillo y de divulgación llamado “Cómo desarrollar la autoestima de tu hijo” de Silvana Clark. En mi caso, me ha servido para elaborar este post y también cómo madre y psicóloga. Os ofrezco algunas pinceladas para poder desarrollar de un modo positivo la autoestima de vuestros hijos y mejorar el amor hacia uno mismo; si deseáis ampliar podéis basaros en el libro mencionado o en otros que existen en el mercado sobre el tema. Paso a las IDEAS pues:

  • Cuéntale a alguien algo que tu hijo ha hecho de forma positiva y asegúrate que lo oiga: llamar a la abuela, hablarlo con un amigo estando presente…
  • Explica la razón de las reglas familiares y evita el “porque lo digo yo”.
  • Deja que tus hijos vean cómo empatizas con los demás: explícale porqué algunas personas viven en la calle, pregúntale cómo crees que se siente una niña que sale en las noticias, etc.
  • Anímale a expresar sus puntos de vista y valora su opinión.
  • Elogia o recompensa un trabajo duro. Elogia las cosas positivas que hacen.
  • Si los niños necesitan hablar, escucha antes de dar tu opinión.
  • Ofrece a tus hijos la posibilidad de elegir. Desde pequeños pueden elegir entre unos calcetines rojos o azules o sobre las clases extraescolares que les gustan más.
  • Reserva un tiempo especial para que pasen tiempo solos.
  • Enseña a tus hijos a valorar el talento y las cualidades de los demás.
  • Viaja con tus hijos, visita una localidad, un entorno rural, etc. Trata de hacerles notar las diferencias en la gastronomía, el acento, la cultura…
  • Asigna responsabilidades apropiadas a la edad de los niños y explícales porqué es importante hacerlas.
  • Aprende sobre el desarrollo del niño y sobre su comportamiento en diferentes edades, por ejemplo: las rabietas de los dos años, los miedos evolutivos, la influencia de los iguales en la adolescencia, etc.
  • Deja que tus hijos te vean reír y muestra tu sentido del humor. Puedes hacer una broma o el ganso por la calle o hacer un baile gracioso con ellos…
  • Reserva periodos de tiempo para pasar con ellos: un juego de mesa el sábado por la mañana en pijama, merendar en el suelo un domingo, etc. También muéstrales que aprecias su compañía incluso cuando estás enfrascado en la rutina diaria.
  • Envíales un mail con un mensaje o un dibujo. Puede ser una nota cariñosa, un dibujo divertido, un deseo de buena suerte en un examen…
  • Diles a tus hijos que les echas de menos cuando estás fuera de casa y explícales cómo visualizas lo que están haciendo.
  • Realiza con ellos una lista de sus cualidades. Indícales que la consulten una vez por semana.
  • Escríbeles notas especiales y cartas informándoles de tu amor hacia ellos.
  • Enseña a tus hijos a pensar “Out of the box / Fuera de la caja”. Trata de mostrarles pensamientos creativos intentando resolver problemas o tomar decisiones. Anímalos a buscar métodos alternativos y a manejar situaciones que supongan un reto.
  • Fomenta en ellos la resolución de problemas, a no quedarse en el lamento y a obtener algún resultado.
  • Fomenta el comportamiento independiente y que experimenten logros por sí mismos: preparar la merienda con ellos, ayudar a ponerse los zapatos, tomar un tentempié si lo piden…
  • Cuando desobedezcan o se porten mal dales la oportunidad de explicarse. Escucha atentamente lo que dicen y utiliza la situación como una experiencia de aprendizaje.
  • Ofrece varias alternativas a tus hijos, a tu alcance, a la hora de planificar su fiesta de cumpleaños, no dando por supuesto que debe ser una fiesta tradicional: ir al cine con los amigos, organizar un desayuno, hacer una fiesta en la piscina, etc.
  • Ayuda a tus hijos a planificar eventos que incluyan a otras personas. Anímalos a compartir actividades con la familia y los amigos.

 

Diez pasos para una imagen positiva de tu cuerpo

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Esta lista no puede automáticamente convertir tus pensamientos negativos acerca de tu cuerpo en pensamientos más realistas o positivos, pero practicándolos a menudo pueden ayudarte a ver tu figura y cuerpo de una manera más satisfactoria, practicar con alternativas al modo de pensar tan negativo que tenemos a veces.

  1. Aprecia todo lo que tu cuerpo puede hacer por ti, felicítate por todo lo que tu cuerpo hace: correr, bailar, respirar, soñar…
  2. Elabora una lista con 10 cualidades que aprecias de ti misma/o (que no estén relacionadas con cuánto pesas o cómo te ves). Lee esa lista con frecuencia y añádele a la lista, a medida que te das cuenta, otras cualidades.
  3. La belleza no está simplemente relacionada con el cuerpo, es un estado mental, no una condición única de tu cuerpo: estar feliz contigo misma/o, desenvolverte de manera segura, aceptarte a ti misma/o, estar más receptivo a nuevas ideas, etc. te hacen sentirte bello/a sin importar si te ves como un súper modelo.
  4. Mírate de una manera total. Cuanto te ves en el espejo o mentalmente no enfoques en partes específicas de tu cuerpo. Mírate a ti mismo/a como quisieras que los otros te vieran, como una persona en su totalidad, tanto física como psicológicamente.
  5. Rodéate de personas positivas, que te apoyen, que den importancia y reconozcan cómo eres, cómo piensas, cómo te comportas…
  6. Manda callar a esa voz interna que te dice que tu cuerpo no es el “correcto”, o que eres una “mala” persona. Intenta pensar de una forma un poco más realista o positiva: “me siento bien”, “estoy satisfecha/o”, “las cosas me van bien”, “intento disfrutar de la vida”…
  7. Utiliza ropa que sea cómoda y que te haga sentir bien en relación a tu cuerpo, que te permita disfrutar de él. Trabaja con tu cuerpo, no en su contra. Hazte amigo/a de tu cuerpo, no su enemigo/a.
  8. Piensa en algo agradable que puedes hacer con tu cuerpo y llévalo a cabo: un baño de espuma, una siesta, acariciarlo y recrearte en las sensaciones, buscar un lugar donde relajarte, hacer una técnica de relajación…
  9. Conviértete en un crítico de los mensajes de la sociedad y de los medios de comunicación. Presta atención a las imágenes, anuncios, eslóganes o actitudes que te hacen sentir mal contigo mismo/a y con tu cuerpo. Protesta en contra de esos mensajes.
  10. Intenta ser menos perfeccionista y meticuloso. Busca la relajación. No te obsesiones con las cosas que rodean tu vida. Es más fácil disfrutar de la imperfección y vivir que obsesionarse con la perfección y no vivir.
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Pautas para elogiar a un niño

Hay niños muy sensibles al refuerzo social, aunque en líneas generales todos lo son. Se sienten satisfechos de ser elogiados, felicitados y que se atienda a la conducta bien hecha. Pero ¿cuáles son las pautas más apropiadas para elogiar a tu hijo o a un niño?

  • Presta atención cuando el niño se porte bien. No reserves tus elogios para conductas perfectas.
  • No te preocupes de que vayas a darle demasiados elogios.
  • Dale más elogios a los niños más difíciles de controlar.
  • Elógiate a ti mismo como ejemplo.
  • Da elogios específicos.
  • Elogia con entusiasmo, sonrisas y miradas de aprobación.
  • Elogia de forma inmediata a la conducta.
  • Cuando elogies hazlo acompañado de palmadas, abrazos y besos.
  • Elogia de forma consistente, siempre que aparezca la conducta a elogiar.
  • Dale elogios delante de otras personas.girl-388652_640

El Autoboicot

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En ocasiones las personas nos autoboicoteamos; parece que rizamos el rizo o que somos muy complejos pero, a veces, nos dan miedo cosas que, a la vez, deseamos o que nos gustarían tener, y ponemos en marcha un boicot contra nosotros mismos. El autoboicot es la acción o acciones referidas a ponerse obstáculos a sí mismo que nos impiden cambiar algo a mejor, prosperar, conseguir algo. Está basado en el temor o en el miedo al cambio hacia mejor, a lo desconocido (para bien), a salir de nuestra zona de confort, a la toma de decisiones.

He conocido personas que se boicotean en el plano del ocio. Piensan algo parecido a “me encantaría salir hoy sábado a tomar algo pero me lo prohíbo a mi mismo porque mañana tengo que hacer muchas cosas”. En este sentido hay que diferenciarlo de una actitud de responsabilidad (acostarme a las 5 de la mañana si me tengo que levantar a las 7 para ir a trabajar). En el pensamiento que indico la persona no se deja llevar por su apetencia, por su emoción, la boicotea.

Pero hay otros autoboicot un poco más complejos. Imaginémonos una situación de entrevista de trabajo en la que, intencionadamente o semiconscientemente, ofrecemos un mal rendimiento de nosotros mismos porque en el fondo pensamos “este trabajo es demasiado para mí”, “no voy a ser capaz de realizarlo”, “no quiero dedicarle tiempo al trabajo”, etc. Otro ejemplo sería esa misma  actuación en la entrevista con un jefe que nos quiere promocionar, ascender, etc., o los casos en los que una persona se está formando continuamente, y casi compulsivamente, pero nunca busca un trabajo en el que aplicar esos conocimientos porque tiene miedo a enfrentarlo.  En estos casos, la persona se boicotea por miedo al éxito, a prosperar, a que el trabajo le requiera mucho esfuerzo o porque piense que no es capaz de llevarlo a cabo.

¿Qué habilidades y aspectos personales se deben trabajar para mantener a raya el autoboicot?

-La necesidad de controlarlo todo, de situarnos sólo donde nos sentimos cómodos, el miedo a salir de nuestra zona de confort son puntos importantes a trabajar.

-El perfeccionismo, característica que suele causar a estas personas mucho dolor, ya que nunca sus actuaciones o su trabajo son del todo perfectas.

-La baja autoestima y, relacionada con ella, los pensamientos negativos de poca autovalía, la desmotivación personal (“para qué voy a hacerlo si no valgo para ello”). Esto a veces se traduce también en pensamientos del tipo: “no voy a ser capaz”, el conocido “no valgo para estudiar, para qué me voy a esforzar” (a veces repetido por nuestro entorno), “necesito seguir formándome, ya que no estoy del todo preparado” (cuando es obvio que ya está formado). Esto último tiene que ver con el perfeccionismo.

-La rigidez mental, ya que es necesario trabajar la flexibilidad en la toma de decisiones, evitar estereotipos, anticipaciones sobre futuras situaciones, etc.

-La comparación constante con los demás. Esa comparación es inevitable pero no debe ser recurrente, ni el plano laboral, ni afectivo, ni de ocio.

Existen muchos tipos de autoboicot pero uno muy interesante y que, a veces, se ve en la consulta es el afectivo o sentimental. Son personas que desean tener una pareja o buscarla, o bien envidian o se comparan con amigos o compañeros que sí la tienen, pero se ponen trabas personales que les impiden conseguirla. También hay personas que creen que el hecho de no tener pareja no es normal o les avergüenza porque creen que socialmente deberían de tenerla.

Para poder encontrar una pareja hay que tener tiempo para buscarla y ganas de realizar actividades con ese fin, además de arriesgarse al hecho de conocer gente nueva (salir de lo conocido y cómodo).

¿Por qué y cómo sucede?

-Pueden ser adictos al trabajo o tienen excesiva dependencia al mismo.  Por ejemplo, ponen de excusa el trabajo para no salir, o se embarcan en más actividades laborales, o evitan las relaciones sociales o con compañeros de trabajo, o no paran a comer, o realizan más tareas formativas, o su jornada laboral se alarga más de lo debido. Por ello, tienden a reducir su círculo social.

-Suelen tener algunos prejuicios que les lleva al autoboicot, a no buscar. Algunos de los que yo he visto son: parecerle mal a la persona el ligue, el arreglarse o las fiestas, tener muchos prejuicios acerca del sexo opuesto, pensar negativamente de las páginas para buscar pareja en Internet, aborrecer las relaciones entre compañeros de trabajo, pensar que las relaciones son negativas (te atan, te hacen ser dependiente, te anulan, te hacen perder tu independencia), pensar que quien sale es un desesperado, pensar que a cierta edad es imposible encontrar pareja, pensar que todos/as los hombres o mujeres son iguales, etc.

-También se da el caso de que la persona posee un ideal que no existe, la figura del “príncipe azul”, o una relación romántica en la que solo suceden cosas positivas. Como sabemos esto no existe. O personas que están limitadas por lo que dirán de ellas otra u otras si entablan una relación.

¿Qué cambiar?

-Primero, trabajar ese discurso interior negativo, los juicios acerca de uno mismo, los prejuicios acerca de los demás y cambiarlo por otro más realista y relativo (no absoluto).

-Se puede trabajar, con la ayuda de un profesional si es posible, ese miedo a los cambios, junto el diseño de planes de acción para lograr determinadas metas. Se trata de superar el temor, por un lado, y ponerse en marcha actuando, por otro.

-Vivir el aquí y ahora, el presente; no anticipar el futuro constantemente ni anclarse en el pasado.

-Evitar el aislamiento de los demás.

-Trabajar la autoestima e inseguridad.

-Tomarse la vida con más humor, con más soltura y naturalidad.

Y recordar los versos de Machado:

“…caminante, no hay camino:

se hace camino al andar”.

Estado

Cuando yo era niño…

Hoy os propongo un ejercicio para poder conoceros un poco mejor y saber cómo fue nuestra infancia, qué es lo que recordamos, qué es lo que nos han contado y qué sentido le damos a esos aspectos en nuestra vida actual. Completar estas frases incompletas nos proporcionará un mejor conocimiento de nosotros mismos y recordar momentos felices e infelices. Si decidimos acudir a un terapeuta, también le proporcionará una información importante para entender vuestro mundo interior, aunque trabajará con vuestros problemas actuales. Os invito a la reflexión:

-Completa cada una de las siguientes oraciones y hazlo tan deprisa como sea posible:

  • Cuando tenía cinco años…
  • Cuando tenía diez años…
  • Cuando yo era pequeño, el mundo era…
  • Cuando yo era pequeño, mi cuerpo era…
  • Cuando yo era pequeño, la gente era…
  • Cuando me sentía solo, yo…
  • Cuando me sentía  entusiasmado, yo…
  • Cuando yo era pequeño, la vida me parecía…
  • Si el niño que hay dentro de mí pudiera hablar, diría…
  • Una de las cosas por las que tuve que pasar de niño para sobrevivir fue…
  • Una de las maneras en que trato a mi yo infantil como lo hacia mi madre es…
  • Una de las maneras en que trato a mi yo infantil como lo hacia mi padre es…
  • Cuando mi niño interior siente que no le hago caso…
  • Cuando mi niño interior siente que lo critico…
  • Una de las maneras en que ese niño me crea problemas es…
  • Creo que yo actúo como mi yo infantil cuando…
  • A veces, lo difícil de aceptar de lleno a ese niño interior es…
  • Sería más amable con mi niño interior si yo…
  • Si escuchara las cosas que ese niño necesita decirme…
  • Si acepto plenamente al niño como un aspecto valioso de mí mismo…

¿Os ha ayudado? ¿Sacáis alguna conclusión?

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 Extraído I. Pinillos

Educar a los niños para ser asertivos

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El tema de la asertividad está bastante extendido en el campo de la psicología y de la terapia. El tratamiento de la misma suele realizarse en terapia a posteriori, es decir, el profesional intenta corregir y guiar al cliente para conseguir que sea más asertivo en su vida, debido a que el no serlo le ha traído algunos problemas. No siempre los padres consiguen que sus hijos sean personas asertivas y esto puede desencadenar problemas en su vida adulta y durante la adolescencia. Si educáramos para la asertividad, probablemente, nos ahorraríamos algunos disgustos posteriormente y sobre todo trabajaríamos de forma positiva sobre su autoestima.

Pero ¿cómo conseguir que nuestros hijos sean asertivos? ¿Cómo educar para la asertividad?

Primero y obvio, es necesario fomentar el contacto social de nuestros hijos para que puedan aprender a relacionarse: salidas, excursiones, invitar amigos a casa, ir a casa de sus amigos, relacionarse con iguales, con niños más pequeños, con adultos, etc.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta que la asertividad se aprende, no es una habilidad innata, por lo que su aprendizaje se instaura con la práctica repetida. Ni que decir tiene, la importancia del archiconocido REFUERZO POSITIVO, en los casos en los que el niño se comporte adecuada y asertivamente, y el modelo de asertividad que reciba de nosotros (predicar con el ejemplo). Por otro lado, es conveniente ignorar sistemáticamente las reacciones agresivas o no asertivas de una forma descarada (debe darse cuenta de que no nos interesan ese tipo de comportamientos).

Un primer paso, es escuchar activamente al niño ante un problema que le preocupe, esto le hará confiar en nosotros. Poner los cinco sentidos en él cuando nos está contando algo que le angustia o preocupa.

Es interesante tratar el tema “derechos” con el niño, de esta forma aprende la existencia de unos derechos que hay que respetar y que, a la vez, deben respetarse los de él:

-“lo que le han dicho a tu amigo es injusto, porque él tenía derecho a decir lo que pensaba”.

-“este señor de la tele está pisando el derecho del otro a expresar lo que quiere”.

-“tu hermana tiene derecho a hablar, es su turno. Luego hablarás tú”.

-etc.

Darle al niño la oportunidad  de demostrar sus capacidades:

-hacerle partícipe en discusiones.

-enseñarle mediante refuerzos a conversar correctamente.

-cuando veamos que tiende a evitar pequeñas situaciones que sabemos que puede afrontar, ayudarle a hacerlo.

-etc.

Evitar el lenguaje negativo: “no deberías haber hecho esto”, “otra vez…”, “siempre haces…”. El lenguaje positivo, sin embargo, se fija en lo adecuado de una situación: “la próxima vez hazlo mejor”.

Para enseñar asertividad NO debemos emplear los siguientes tipos de frases:

-“pues si Pedro se ha reído de ti, le pegas un corte y ya está”.

-“tú no te dejes achantar. Si te pegan, devuélvesela”.

-“deja ya de pegar a tu hermano. Tienes que aprender a conversar con él”.

Ante una situación conflictiva con otro u otros niños u adultos, una intervención en casa debería incluir lo siguiente:

-Primero, escucharle, valorar su problema como algo a tomar en serio (pero sin angustia) y encaminarle hacia el afrontamiento. Repasar con él sus derechos, traduciéndolos a un lenguaje que entienda y sea cercano, por medio de ejemplos propios de su edad.

-Definir con él y clarificar qué quiere cambiar.

-Ensayar, como en una obra de teatro, la situación conflictiva. El padre o la madre puede hacer de persona problemática y el niño de él mismo. Analizar lo incorrecto de la conducta del niño y sugerir y ensayar alternativas de conducta, por ejemplo: no huir ni llorar ni mostrar miedo, pero tampoco intentar enfrentarse a esa persona. Pedirle firmemente que le deje en paz. No llorar, utilizando la respiración; no refugiarse en la profesora, sino intentar resolver los problemas por sí solo, etc.

-Es bueno contarle la historia de una persona que pasó por lo mismo, incluso ésta puede ser de carácter personal: “a mí me pasaba algo parecido con un chico mayor que siempre me perseguía. No sabía cómo quitármelo de encima y lo pasaba fatal. Hasta que un día decidí…”, etc.

Si presenciamos una conducta no asertiva en nuestro hijo, una fórmula posible puede ser la siguiente:

-1º Descripción de la conducta: “he visto cómo se burlaban de ti y tú llorabas y te ibas corriendo” o “has pegado a Carlitos hasta hacerle llorar”.

-2º Una razón para el cambio: “así se están creyendo que valen más que tú y continuarán riéndose de ti “o “Carlitos es más débil que tú y no se puede defender”.

-3º Reconocimiento de los sentimientos del niño: “debes de sentirte fatal cuando te ocurre esto” o “ya sé que quieres que los demás vean que eres muy fuerte”.

4º Una formulación clara de lo que se espera del niño: “¿Recuerdas lo que ensayábamos en casa? ¿Porqué no pasas delante de Iván y, si se mete contigo, continúas como si tal cosa?”. “¿Por qué no demuestras tu fortaleza jugando al fútbol?”

5º No rechazar al niño, no generalizar (“siempre estás igual”), no insultar.  Evitar, asimismo, los silencios y las manifestaciones despreciativas, las amenazas vagas o las violentas.

Conclusión

Cuando un niño nos haya relatado su preocupación podemos iniciar una especie de “trabajo de equipo” con él, SIGUIENDO LAS PAUTAS ANTERIORES. Debemos creernos que hay solución (porque en realidad la hay). Si dudamos o estamos muy angustiados, el niño lo captará enseguida, también si tenemos mucha prisa en que mejore y nos desesperamos si va demasiado lento para nuestro entender. Si se da alguno de estos casos, es mejor que el niño acuda a un profesional (psicólogo), que evaluará y tratará el problema de forma mucho más objetiva y racional. Por otro lado, el niño tiene que tener muy claro que no va a existir un cambio radical en los primeros intentos. Hay que reforzar, más bien, el intento de superación, más que el éxito en la conducta, ya que éste puede tardar en aparecer. Es por ello relevante, hacerle sentir bien consigo mismo incluso en situaciones no del todo positivas, sacando algo agradable de ellas, para que no abandone el aprendizaje y vuelva a enfrentarse a la experiencia.

 

 

 

Cita

Autoestima: las comparaciones son odiosas

Normalmente una persona no llega a consulta demandando únicamente solución para un problema de autoestima. Habitualmente llega con otra problemática que debe trabajarse y, paralelamente, surge la conveniencia de tratar también con su autoestima. A veces, reconocen tener una baja autoestima y, otras veces, pueden tener una autoestima falsamente alta (por ejemplo, una persona “arrogante”). Como parte de un desarrollo y crecimiento personal adecuado, podemos trabajar la percepción que tenemos de nosotros mismos. La autoestima es una valoración que hacemos de nosotros mismos, en diferentes ámbitos, pero desde una perspectiva emocional: “no me gusta, me da asco, me siento despreciable, me comparo, envidio a…”. ¡Atención a los indicadores siguientes! Recordad que puede darse todos o varios y que son diferentes formas de manifestar una baja autoestima.

¿Qué actitudes o posturas habituales indican una autoestima baja?

  • Te criticas dura y excesivamente y te mantienes en un estado de insatisfacción hacia ti mismo. (Sueles realizar la crítica mentalmente, desde el nivel de los pensamientos).
  • Eres muy sensible a las críticas. Te sientes exageradamente atacado, herido; echas la culpa de los fracasos a los demás o a la situación; sientes resentimiento contra aquellos que supuestamente te critican.
  • Puedes sufrir de indecisión crónica, no por falta de información, sino por miedo exagerado a equivocarte.
  • Sueles tener un deseo innecesario por complacer, se te da mal decir NO, por miedo a desagradar y a perder la buena opinión del otro.
  • Eres perfeccionista, autoexigente, quieres hacer perfectamente todo lo que intentas, y te desmoronas cuando las cosas no salen con la perfección exigida.
  • Acusas y condenas conductas que no siempre son objetivamente malas, exageras la magnitud de los errores de otros y de los tuyos. Lamentas estos errores indefinidamente, sin llegar a perdonar por completo.
  • Actúas con hostilidad, con irritabilidad, siempre a punto de estallar por cosas de poca importancia, muchas cosas te sientan mal, te disgustan, te decepcionan, no te sientes satisfecho.
  • Tiendes a una actitud defensiva, sueles tener una percepción negativa general y, a veces, una inapetencia generalizada del gozo de vivir y de la vida misma.
  • En resumen, algunas características de una persona con baja autoestima serían: desprecia sus dones; se deja influir por los demás; no es amable consigo misma; se siente impotente; actúa a la defensiva; y culpa a los demás por sus faltas y errores.

En terapia, casi siempre es recomendable tratar, al menos en parte, la parcela destinada a la autoestima, asociada o no con otros problemas. Nuestro objetivo es lograr que la persona no necesite competir con otros, no se compare tanto, no sienta envidia (al menos en exceso), no se justifique tanto por lo que hace, no actúe como si “pidiera perdón por existir”, etc.

El trabajo de la autoestima pasa por una parte de trabajo cognitivo, de creencias y pensamientos, así como, de otra parte emocional. También es muy frecuente trabajar habilidades sociales, en general, y asertividad, en particular. La práctica repetida de estas habilidades hará que la persona cada vez se sienta mejor consigo misma y con sus acciones sociales.

 

El papel de víctima

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En diversas situaciones de la vida, tomamos un rol de víctima o nos situamos en ese papel, lo cual nos dificulta la superación del problema. Nuestro papel de víctima puede ser real o imaginado, pero siempre podemos movernos hacia unos patrones más adecuados de conducta que nos hagan salir más airosos de esta clase de situaciones. Las circunstancias en las que podemos adoptar ese papel puede ser de muy variada índole: en el amor, en la pareja, con la suerte o el azar, con nuestro jefe, con los compañeros de trabajo, en un grupo de amigos, ante una situación conflictiva, el papel dentro de mi familia, etc.

Pero ¿cómo saber si te estás comportando como una víctima?:

-¿te compadeces y te quejas a menudo?

-¿detectas a una persona como el “verdugo”, la persona agresiva y acusadora (contra ti)?

-¿detectas que te están acusando o juzgando?

-¿te sientes más o menos inocente (tú no haces nada)?

-¿esperas que alguien se preocupe por ti, o que te defienda o que apruebe lo que dices?

-¿ves sólo las carencias del “verdugo”?

-¿lo criticas?

-¿frecuentemente tienes comportamientos como llanto, palabras, acciones “manipuladoras”? (esto no quiere decir que todas las palabras o lágrimas sea manipuladoras).

-¿buscas una alianza contra tu verdugo?

-¿a veces tienes sentimientos de venganza?

-¿no reconoces que te justificas y defiendes? ¿Hay cosas que te provocan sentimientos negativos pero no sueles reconocerlo?

-¿te resulta muy difícil afirmarte en su presencia?

-¿no asumes responsabilidad en el problema?

-¿sientes que confías poco en ti y que tienes una baja valía (sobre todo manifiesta en esa situación)?

¿Qué está pasando y cómo salir de ello?

Como decimos, no sabemos si ese papel de víctima es percibido por la persona o, realmente,  está ante el yugo de un completo “tirano”. En cualquiera de los dos casos, y con dificultad, debemos dejar de compadecernos y salir de la situación, tomando distancia de la persona que supuestamente nos somete. En el caso del rol de víctima no real, debemos trabajar con un profesional la percepción que tenemos de nosotros mismos.

Es importante saber que:

-Nos estamos colocando en un papel inferior al otro, en una relación asimétrica (bien sea pareja, familiar o compañero).

-No estamos asumiendo nuestra contribución o responsabilidad en el problema, que incluso puede ser  el de tolerar la situación o adoptar conductas sumisas o de rabia. Muchas veces, la responsabilidad de nuestro sufrimiento es sólo nuestra.

-El rol de víctima no nos ayuda a solucionar el problema.

-Buscar la manera de trabajar nuestra autoestima independientemente del otro, como un trabajo personal.

-Aceptar que nos estamos comportando como una víctima, pero que vamos a salir de ello.

-Distanciarte temporalmente de aquello que te sitúa en ese rol puede ser lo idóneo, para verlo con más perspectiva.

-Olvida tu resistencia y deja de luchar contra los “elementos”, no te resignes a esa situación, deja de criticar al otro.

-Trata de centrarte en todos tus recursos personales.

-Como trabajo personal último, trata de perdonar sinceramente, a aquella persona que supuestamente te oprime.

 

 

 

Derechos asertivos

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Dentro del estudio de las Habilidades Sociales, se consideran derechos asertivos aquellos que posee cualquier ser humano por el hecho de serlo. Muchas veces este listado de derechos se ofrece a los clientes/pacientes para recordarles lo que pueden hacer con su vida. Esto les reafirma en su comportamiento y actuaciones. La idea es poder ser fiel a uno mismo y fomentar su confianza. Para ellos, vamos a exponer 10 derechos asertivos básicos, siguiendo a Smith, y algunas creencias irracionales que los limitan, que impiden su puesta en marcha.

-TENGO DERECHO A SER MI PROPIO JUEZ. Es decir, puedo evaluar y juzgar mis acciones.

Creencias irracionales propias que limitan este derecho son: “si no convenzo a los demás de que mis deseos son razonables, será porque estoy equivocado”, “tenemos que regirnos sólo por normas externas”, “es mejor guardar la diferencias de opinión para uno mismo”.

-TENGO DERECHO A ELEGIR SI ME HAGO RESPONSABLE O NO DE LOS PROBLEMAS DE LOS DEMÁS. Si no ejercemos este derecho, los demás podrán manipularnos, presentando un  problema suyo como nuestro.

Creencias irracionales que lo limitan: “no debo decir o hacer nunca nada que pueda herir a los demás”, “debo anteponer el problema de esta persona al mío, ya que es más importante”.

-TENGO DERECHO A QUERER O NO DAR EXPLICACIONES. Si eres tu propio juez, no tienes por qué sentirte obligado a dar explicaciones sobre tu comportamiento.

Errores: “tengo que justificar esto que he hecho”, “el otro tiene que decidir si lo hecho está bien o mal”.

-TENGO DERECHO A CAMBIAR DE OPINIÓN. Saber que cambiar de opinión es algo normal y saludable.

Ideas irracionales al respecto: “una vez que te has comprometido a algo, no debes cambiar de opinión y, si cambias, justificar y reconocer el error”, “si cambias de opinión, demuestras que no eres capaz de tomar decisiones”.

-TENGO DERECHO A COMETER ERRORES. Tengo este derecho tanto si juzgo yo mi error, como si lo juzgan los demás.

Errores: negar el error, justificarlo en exceso, quitarle importancia, sentirte obligado a hacer algo para repararlo.

-TENGO DERECHO A DECIR “NO LO SÉ”. Incluye decir “no lo sé” y también atrevernos a preguntar algo que desconocemos.

Un ejemplo de creenciairracional es: “debo tener una respuesta para todo”.

-TENGO DERECHO A NO NECESITAR LA APROBACIÓN DE LOS DEMÁS. Nos es muy grato gustar a los demás, pero intentar agradar a todo el mundo es imposible e, incluso, contraproducente.

Creencias irracionales: “si hago esto, puedo perder la simpatía de esta persona (y dejar de hacerlo)”. “Es necesario agradar a todo el mundo”. “Si una persona te rechaza, es totalmente necesario recuperar su aprobación”.

-TENGO DERECHO A TOMAR DECISIONES AJENAS A LA LÓGICA. Nuestros deseos, motivaciones, sentimientos y emociones no siguen los patrones de la lógica. Incluso, a veces, están mezclados y confusos.

Una creencia irracional sería: “hay que dar buenas razones para justificar nuestros deseos, sentimientos y conductas”.

-TENGO DERECHO A NO COMPRENDER LAS EXPECTATIVAS AJENAS. No podemos adivinar los pensamientos y deseos de los demás, aunque sí podemos estar atentos y tenerlos en cuenta.

La idea irracional que subyace es “yo debería adivinar sus necesidades y expectativas / él o ella debería adivinar mis necesidades y expectativas”.

-TENGO DERECHO A NO INTENTAR ALCANZAR LA PERFECCIÓN. Existen personas que pueden pensar en alcanzar la perfección en todo lo que emprendan, pero puede ser que nuestra expectativa sea más del tipo “hacerlo lo mejor que pueda” o ser realistas y no esperar ser perfectos.

Error: si alguien nos indica cómo mejorar, seguir obligatoriamente ese camino.

 

Cita

Cuando nos chocamos contra un muro…

Los humanos solemos cometer dos errores: en ocasiones, no aceptamos lo que es irremediable o lo que no depende de nosotros. En segundo lugar, malgastamos nuestro tiempo y energía en conseguir lo que no es posible. Esto nos hace, a veces, profundamente infelices. Teniendo claro lo que no depende de nosotros y lo que sí está bajo nuestro control, daremos un paso hacia nuestra propia mejora personal.

Para ejemplificar esta situación, señalar una cita del psicólogo cognitivo Ellis:

Si viniese un marciano a la Tierra, se quedaría sorprendido al ver cuán a menudo personas inteligentes se alteran enormemente por empeñarse en conseguir objetivos imposibles, que no dependen de ellas (por ejemplo, cambiar el comportamiento de una persona), mientras que se creen incapaces de conseguir cosas (igual o más importantes) que dependen plenamente de ellas (por ejemplo, aprender a mejorar sus habilidades sociales).”

Siguiendo el libro de Elia Roca, “Cómo mejorar tus habilidades sociales” (libro para profesionales de la psicología), una persona tiene diferentes intereses.

Algunos no dependen de ella (por mucho que se empeñe):

-No envejecer y morir.

-Que algunas personas actúen mejor.

-Que no existan injusticias, guerras y enfermedades.

-Que sucesos ya pasados, fuesen diferentes.

Sin embargo, otros sí están bajo su control (aunque pase de largo):

-Ser feliz.

-Aprender a ser asertivo.

-Desarrollar sus potencialidades.

-Cuidar su salud.

-Trabajar en mejorar lo posible, en mí y en los demás.

-Etc.

De nosotros depende el tratar de no controlar lo que no nos corresponde; como dice el refrán, no podemos pedir peras al olmo y tampoco podemos cambiar el pasado ni lo que es irremediable. Pero por otro lado, tenemos unos hábitos, habilidades y características personales en las que sí podemos trabajar y mejorar (incluso cambiar), y que nos pueden ayudar a crecer. Sin embargo, muchas veces, en éstas nos acomodamos y pasamos de largo, aceptando que están ahí. Es importante conocer que los aspectos que sí controlamos son aquellos que se refieren a nuestro CRECIMIENTO PERSONAL.

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La Docena Sucia

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Esta entrada guarda relación con una anterior de este blog (Una manera diferente de pensar: https://rosaliamv.wordpress.com/2014/04/07/una-manera-diferente-de-pensar/). Se refiere también a la existencia de pensamientos negativos, que no nos ayudan a funcionar adecuadamente sino que, más bien, nos limitan.

¿Qué pensamientos vamos a tratar en esta entrada? Aquellos pensamientos negativos que dan lugar a conductas, emociones y sentimientos limitantes y disfuncionales, pero referidos a la imagen corporal que tenemos de nosotros mismos. La imagen corporal es una idea personal que, de estar distorsionada, produce sufrimiento y sentimiento de baja valía. Especial importancia tienen estos pensamientos en adolescentes, mujeres y, en los casos más extremos, en personas con un trastorno de la alimentación. En este sentido, hay un autor (Cash) que habla de la “docena sucia”, listando una serie de ERRORES DE PENSAMIENTO relacionados con nuestra imagen.

-La bella o la bestia: pensamiento todo/nada, blanco/negro. Me sale un grano en la nariz y pienso “estoy horrible”, “estoy asquerosa”.

-El ideal irreal: me evalúo en función de un estándar irreal (por ejemplo, mujer escultural), de esta forma sobresalen mis defectos en todo su esplendor: “soy demasiado baja…”.

-La comparación injusta: nos comparamos con gente real muy atractiva: “no me gusta probarme ropa en tiendas grandes porque ver a las dependientas me hace sentir gorda y fea”.

-La lupa: nos centramos en un aspecto o en aspectos de nuestra apariencia que no nos gustan y exageramos su importancia. Esto es, simple y llanamente, atención selectiva.

-La mente ciega: se ignoran o se minimizan aspectos favorables de nuestro cuerpo; como nos sentimos bien con ellos, no los tenemos en cuenta, pero sí nos centramos en otros que nos gustan menos. Muy relacionado con la forma en la que nos educan para ser modestos.

-La fealdad radiante: la insatisfacción con un aspecto de la apariencia se generaliza a otras características físicas. A modo de ejemplo: me veo arrugas bajo los ojos y empiezo a ver signos de vejez por otras partes el cuerpo.

-El juego de la culpa: esta es muy importante, sobre todo en mujeres jóvenes y adolescentes. Se refiere a atribuir decepciones, rechazos o acontecimientos negativos a un aspecto de la apariencia con el que se está insatisfecho: “no siente interés por mí por mi aspecto”.

-La mala interpretación de la mente: como supongo o creo que soy poco atractivo (o tengo un defecto), también considero que los demás me ven así. Adivino lo que piensa la gente y en lo que se está fijando.

-Prediciendo desgracias: esperar que el mal aspecto físico tenga efectos negativos en el futuro. Por ejemplo, un hombre obeso piensa “con mi físico nadie me tomará en serio como vendedor” o un hombre calvo piensa “sin pelo ninguna mujer se enamorará de mi”.

-La belleza limitadora: no poder hacer cosas por la apariencia. La prohibición de nuestros comportamientos está motivada por las reacciones negativas que creemos que tendrá la gente. Una mujer con arrugas piensa “no puedo salir sin maquillar”, otra persona piensa “no puedo ir a la fiesta con este pelo”.

-Sentirse feo: como me siento feo, debo ser feo. La interpretación se convierte en certeza y justificamos la “fealdad”: “con razón me siento fea, mira qué horrible estoy”.

-El reflejo del malhumor: a veces el malhumor motivado por otras razones termina reflejándose en nuestra apariencia. Por ejemplo, una persona muy estresada por el trabajo que termina criticando su cuerpo mientras se prueba ropa.

¿¿Os sentís identificados con alguno?? ¿Habéis pensado alguna vez en estos términos?

Estos pensamientos y creencias están sacados de un fantástico libro diseñado para psicólogos (Raich, Rosa María -Ed. Pirámide– Imagen corporal, conocer y valorar el propio cuerpo) pero este tema concreto es lo suficientemente práctico como para exponerlo al público en general y a potenciales pacientes. En ocasiones estos pensamientos pueden suponer un verdadero problema y hay que consultar a un profesional, pero ¿CUÁNDO? Cuando la persona percibe que son preocupaciones obsesivas y excesivas, ocupan gran cantidad del tiempo diario, cuando le provocan malestar (sufrimiento, emociones y sentimientos negativos) e interfieren de forma significativa en sus actividades cotidianas. En estos caso, conviene pedir ayuda.