Tres problemas que pueden surgir en la jubilación

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El síndrome del nido vacío es una sensación de soledad, tristeza y pérdida que los padres pueden sentir cuando sus hijos abandonan el hogar para vivir por su cuenta. Surgen síntomas del tipo fatiga, ansiedad, miedos, desmotivación, apatía, estados depresivos, problemas sexuales y de relación con el cónyuge, sentimientos de inutilidad…

Algunas ideas que nos pueden servir para mejorar estas sensaciones son: asumir nuevos retos, compartir nuestros sentimientos con otras personas, aceptar esta nueva etapa y el nuevo rol que tenemos y potenciar el reencuentro con nuestra pareja.

En ocasiones el problema que surge es el inverso, el denominado síndrome del nido lleno: padres que deben seguir sosteniendo a sus hijos adultos, bien porque permanecen en el hogar, bien porque han tenido que volver, afrontando alguna nueva situación.

Este fenómeno puede generar en los padres una sensación de sobrecarga y frustración ante la posibilidad de no poder hacer frente al sustento de todos, de no poder disfrutar de su jubilación y de no ver recompensado todo su esfuerzo.

Hay tres ingredientes para superar el problema. En primer lugar, el tiempo, ya que suele ser una situación pasajera. Segundo, dialogar y definir un pacto entre los adultos implicados. Y tercero, paciencia en el sentido de que la adaptación llegará y la situación suele ser transitoria.

Hay otra situación bastante frecuente que tiene lugar en el momento de la jubilación y es que uno de cada cuatro abuelos cuida de sus nietos, invirtiendo muchas horas al día en ese cuidado. Cuando ese cuidado es voluntario y no forzoso no crea mayor problema. El conflicto puede existir cuando es obligatorio, creando sentimientos contradictorios en el abuelo; o cuando los patrones educativos son diferentes entre abuelos y padres.

Se recomienda que, en el caso de tener que cuidar a los nietos, sean los abuelos los que marquen las reglas de la relación, los que pongan los límites al cuidado y los horarios establecidos en el mismo, dejando claro que pueden ayudar, pero que no hay que suponer que es una obligación moral. Además, si en algún momento tienen un plan mejor, este no será cancelado por la obligación de los cuidados.

 

 

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