¿Cómo funciona una pareja cuando las cosas van mal?

Respondiendo a esta pregunta, señalar que la relación se caracteriza por:

1- Las amenazas. Son expresiones que tienden a aumentar la presión para que el otro acceda a las demandas que se quieren lograr. Con la utilización de amenazas se pretende llamar la atención del otro haciéndole entender que lo que se le está pidiendo es importante y que no se quiere renunciar a conseguirlo. Esta forma de solicitar el cambio es negativa puesto que hace que nuestra pareja sienta ante todo la presión y el agobio por cumplir la petición que se le ha hecho y deje de lado el interés o la ilusión de la pareja por conseguir lo que está pidiendo en estas circunstancias, suele manifestarse una gran resistencia a acceder a la petición. La amenazas avisan de la posible aparición de una consecuencia negativa. La pareja lo interpreta en términos de: “con tal de conseguir lo que quiere es capaz hasta de hacerme daño”. Luego el impacto a medio plazo es mucho peor. En general se utilizan más como una forma de presión, sin que uno se crea que vaya a ejecutarlas. Una manera más indirecta pero igualmente negativa es la que se refiere al chantaje emocional para presionar al otro y así conseguir lo que se quiere.

2- El castigo. Supone un aumento en la graduación de lo aversivo. Consiste en aplicar una consecuencia negativa para el otro cuando hace algo que no queremos que haga o cuando no hace lo que queremos que haga. Esta interacción resulta más eficaz cuanto más contundente sea el castigo, algo muy negativo para la convivencia en pareja.

Cuando una persona empieza a tener en su pareja a alguien por quien se siente juzgado, alguien que además le puede hacer daño, probablemente, irá perdiendo gradualmente la motivación de estar con ella.

Cada uno sabe donde le puede doler más al otro y es a ese punto al que va a dirigir sus ataques,. Cuando esta es la mecánica de la relación, la probabilidad de que surja una discusión, sea cual sea el tema, es altísima, ya que ambos están tensos y dolidos. La cadena de intercambios negativos y agresiones mutuas se hace imparable y se convierte en la única forma de comunicación. Los temas que quedan por resolver se quedan sin resolver, con la frustración que ello conlleva, lo que ayuda a que cada vez sea mayor el número de conflictos.

3- Ceder para que desaparezca la presión negativa a la que nos somete la pareja. Acceder a las demandas del otro, con tal de que este abandone sus comportamientos negativos y se tranquilice, de alguna manera, la situación. Al terminar cediendo, se está potenciando, indirectamente dicho estilo de relación.

En este contexto, la manera en la que se satisface la petición del otro se vive como una derrota, ya que uno accede para no soportar más la presión. community-154715_640

 

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