¿Por qué hay padres que ponen en contra del otro a los hijos?

Esta entrada tiene cierta relación con otra del mes de junio (https://rosaliamv.wordpress.com/2014/06/08/como-les-decimos-que-nos-separamos/) que trataba sobre el proceso de separación o de divorcio.

En alguna ocasión,  me ha llegado a consulta un padre o madre que dice que ha perdido el contacto con sus hijos y que estos le rechazan frontalmente tras un proceso de separación. No se da siempre ni en todos los casos, pero podemos estar hablando del Síndrome de Alienación Parental (en adelante SAP). El SAP, desgraciadamente, no sólo influye en la relación de los hijos con sus padres durante la niñez, sino que puede separarlos permanente, manteniendo la actitud negativa hacia el progenitor durante la edad adulta. Cuando existe una situación de SAP, suele tener lugar un profundo sufrimiento en el progenitor rechazado, así como, una inadecuada adaptación vital de los hijos de la pareja divorciada.

Pero ¿qué es el SAP?

Basándonos en Gardner (2002), es una alteración que surge en las disputas por la custodia de un hijo. Se produce una campaña de denigración sin justificación alguna de uno de los progenitores por parte del otro (lavado de cerebro que el niño completa con sus propias aportaciones).

¿Cuáles son los factores de riesgo para que aparezca SAP?

-Lavado de cerebro de uno de los padres hacia el otro a través de críticas continuas, incluso delirantes. A veces ese lavado se hace de modos más sutiles.

-Influye la vulnerabilidad del niño, en función de sus características personales o emocionales, así como, factores del contexto (existencia de hermanos, tiempo que pasa con uno de los padres).

-Si han existido con anterioridad conductas desapropiadas en la familia.

-Si se ha producido un nuevo matrimonio o uno de los dos inicia una nueva relación.

-El deseo de venganza hacia el otro.

-Cuando aparecen falsas acusaciones de abuso o maltrato (en los casos más graves de SAP).

-Etc.

Gardner consideró el SAP como un conjunto de síntomas en relación a los niños que lo padecen, por tanto, ¿qué nos puede hacer sospechar que un niño está sufriendo SAP?

En primer lugar, y debido a la campaña de denigración del progenitor, el niño (o adulto) manifiesta su odio hacia el padre o madre y los desprecia basándose en argumentos poco sólidos (por ejemplo, recordar altercados normales como algo terrible). Aparece, por extensión, odio hacia la familia y amigos del progenitor rechazado.

Por otro lado, es normal que en una relación sana tengamos sentimientos de ambivalencia hacia nuestros seres queridos: “quiero a mi padre y es buena persona pero es muy testarudo”.  En los casos de SAP, la ambivalencia no existe: no puedo ver nada bueno en mi progenitor. Por el contrario, existe un apoyo total y absoluto hacia el padre que ha “programado” a su hijo, asumiendo, por completo, sus argumentos.

Tampoco existe ninguna sensación de culpa hacia el padre rechazado, ni gratitud por los regalos, apoyos o favores.

El niño relata hechos aprendidos que no ha vivido y que ha escuchado contar, así como, reflejan términos o expresiones del progenitor no rechazado.

¿Podemos intervenir?

La intervención pasa por la necesidad de Mediación Familiar, en el caso de que ésta sea posible. Incluso puede realizarse de manera preventiva, antes de iniciarse los procedimientos legales.

En el caso de realizar Terapia Psicológica, ésta debe ser administrada por un psicólogo que sea buen conocedor del SAP y puede ir dirigida a la familia al completo, a los dos padres y/o a los hijos. Dependiendo de uno u otro caso, los objetivos y tratamientos serán distintos.

A veces, puede darse el caso de observar conductas negativas en niños, sin que necesariamente estemos ante un SAP. Hay que tener en cuenta que una situación de divorcio crea alteraciones psicológicas importantes, tanto en padres como en hijos,  y que si se sobrellevan y se tratan adecuadamente, mejorarán con el tiempo, volviendo a un funcionamiento normal o casi normal.

Para no confundir términos: ¿cuáles son los sentimientos que podemos considerar frecuentes ante un divorcio y sobre las que se puede intervenir? (no son necesariamente SAP)

Los niños, en los meses siguientes, pueden experimentar problemas de tipo externo, como conductas agresivas, desobediencia, irresponsabilidad, falta de control emocional, etc. En menor medida, se produce ansiedad, depresión y problemas en las relaciones sociales.

Pueden aparecer los siguientes sentimientos, que como hemos dicho, suelen mejorar con el paso del tiempo:

-Miedo al abandono.

-Lealtad hacia uno de los padres, situándose en contra del otro.

-Culpa, ya que pueden pensar que han tenido que ver en la ruptura y, por ende, pueden intervenir en una posible reconciliación. En relación a la reconciliación pueden estar temporalmente en un estado de negación.

-El hijo puede ocupar simbólicamente el lugar del progenitor que se ha ido (suplantación).

Para ampliar más información:
https://rosaliamv.wordpress.com/2014/06/08/como-les-decimos-que-nos-separamos/
-Tejedor Huerta, M.A. (2006). El Síndrome de Alienación Parental. Una forma de maltrato. Colección de Psicología Jurídica. Madrid. Ed.: EOS.
-Gardner, R. (1992). The Parental Alienation Syndrome. Cresshill. NJ: Creative Therapeutics.

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