Educación Positiva

Caso verídico: hace poco tiempo la madre de un niño en la pubertad, con algunos problemas de rendimiento escolar, me preguntó: “Como X no está estudiando lo necesario, he pensado en castigarle todo el fin de semana encerrado en su habitación. ¿Qué te parece?”. De esta situación subyacen varias cuestiones:

-La madre siente desesperación y emociones negativas ante la situación.

-El hecho de salir a la calle es importante para ese niño.

-El niño recibe castigos y broncas por el hecho de no estudiar lo suficiente.

-Parece que los castigos no surten efecto porque X continúa sin estudiar y cada vez son más duros. ¿Podemos ganar algo o sacar algo encerrándole dos días en la habitación?

En este caso, como en la mayoría de las situaciones de la vida, no hay una respuesta correcta, por lo que yo respondí: “¿Por qué no pruebas a limitar o controlar en alguna medida las salidas a la calle y cuando él muestre que está estudiando le premias con un tiempo establecido para salir? Aquí hay que tener en cuenta varias cuestiones:

-Que a un castigo tan duro como el anterior, se le puede dar la vuelta y formularlo en positivo: convertir la salida en un premio ante el hecho de estudiar.

-Que hay que definir bien qué queremos premiar: ¿1 hora de estudio? ¿2 horas de estudio? ¿Que se sepa la lección? ¿Que realice correctamente los ejercicios del tema 1? ¿Que se haya esforzado? Cuando decidamos qué queremos premiar, es necesario comunicárselo al niño.

-¿Cómo lo vamos a premiar? En este mismo ejemplo: ¿lo vamos a premiar con una hora de salida? ¿Con dos?

-Que hay que limitarle en alguna medida las salidas a la calle para que cuando estudie funcionen verdaderamente como un premio. Este niño valora el hecho de salir a la calle con sus amigos, para él es un potente refuerzo.

Este, que no es nada más que un mero ejemplo encontrado en mi consulta, nos muestra que, a la parte de castigo y de imposición, en la relación con los hijos, se le puede dar una vuelta en sentido positivo y tratar de ofrecer otra educación. El hecho de limitar totalmente o castigar duramente suele crear sensación de injusticia y ganas de rebeldía y no estamos fomentando la conducta que queremos instaurar. Por otro lado, debemos ser realistas y conscientes de que es fácil decir todo esto y difícil hacerlo, y más en conductas como el estudio.

Para poder conocer otras pautas de educación positiva podemos consultar el libro Ser Padres de Diego Macià Antón. No obstante, vamos a señalar algunas de forma muy general:

-Algo que es obvio: es necesario poner límites.

-La disciplina positiva es una educación equilibrada entre la permisividad y la restricción excesiva para fomentar la autoestima y la independencia de los niños.

-Valorar y elogiar sus esfuerzos.

-Si tomamos constantemente los adultos las decisiones de nuestros hijos, serán incapaces de decidir por ellos mismos. De forma gradual y a su nivel, pueden ir tomando sus propias decisiones.

-Relacionado con el tema de las decisiones, es importante tener una actitud educativa participativa con él, dejarle participar y decidir a su nivel, que no es lo mismo que adoptar un igualitarismo exagerado ni una permisividad excesiva.

-Fomentar un clima de comunicación, donde se hablen las cosas, y controlar nuestras emociones. Ambas cosas se pueden trabajar y aprender, no nos inamovibles, como muchas personas creen. Si es necesario, se trabajan.

**para más información sobre estas pautas, consultar en Ser Padres. Educar y afrontar los conflictos cotidianos en la infancia. Diego Macià Antón. Ed. Pirámide.

hand-129532_640

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s