Momentos críticos en las relaciones

Por todos es sabido que las parejas pasan por momentos críticos o difíciles, a lo largo de los años, y que, normalmente, de ellos depende saber superarlos y salvar esos obstáculos que se presentan en el camino.

¿Cuáles son esos momentos críticos?

En parejas jóvenes, estos son los primeros conflictos serios que aparecen:

-La fase en la que dejamos de “idealizar” al otro, cuando descubrimos la realidad de su  forma de ser. Enamorarse de una persona puede resultar fácil pero el afecto mantenido en el tiempo es mucho más difícil de conseguir y pasa por aceptar a nuestra pareja. Existen personas que tienen cierta “adicción” a enamorarse y a sentir la pasión inicial, y se cansan cuando la pareja se estabiliza.

-La compra de un piso y el amueblamiento del mismo. Se trata de una situación sumamente estresante por lo que implica y este malestar que se genera crea un clima negativo en la relación.

-La llegada del primer hijo o de los siguientes. Cada uno de nosotros hemos nacido en el seno de una familia con sus particularidades y somos partidarios de unas pautas educativas u otras en relación a nuestros hijos. Esto es una clara fuente de conflictos con la pareja, ya que pueden producirse continuos desacuerdos relativos a cómo educar a nuestros vástagos.

-Un cambio de carrera, una pérdida de empleo o un ascenso de uno de los miembros o de los dos. Sea un cambio en sentido positivo o negativo, estaremos de nuevo sometidos a mucho estrés provocado por la modificación de nuestra vida y esto puede verse reflejado en la pareja.

-Una aventura o relación fuera de la pareja. Este hecho puede producir numerosos daños en la pareja, desde ruptura hasta sentimientos de culpabilidad en el que ha cometido la infidelidad, pasando por sentimiento de traición y estado de ánimo depresivo en el que la sufre.

En parejas más mayores, las posibles fuentes de conflictos son:

-La llamada crisis de los cuarenta o esa supuesta crisis de la mediana edad. Empezamos a ver que no hemos hecho todo lo que queríamos, que no se han cumplido nuestras expectativas, que nos vemos mayores para ciertas cosas. Ese malestar se puede trasladar a la relación.

-La enfermedad o la muerte de un ser querido. Por nuestra edad, podemos vivir de cerca una patología de nuestros padres o de algún familiar cercano. Todo ello nos induce a la tristeza, a adoptar el rol de cuidador, a plantearnos el sentido de nuestra vida, etc.

-La jubilación y la marcha de los hijos de casa. Tenemos la sensación de dejar de ser útiles,  más tiempo libre para pensar, nos faltan estímulos que teníamos antes.

En cualquiera de los casos anteriormente señalados, es posible que la pareja logre salir airosa por sí misma, poniendo en marcha sus propias estrategias de solución. Cuando esto no se consiga naturalmente, lo conveniente es consultar a un profesional de la salud mental o psicólogo que pueda ayudar a superar el bache.

**También publicado en http://www.cronicanorte.es/ocho-conflictos-habituales-en-las-parejas/64348

Fuente: Pixabay

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