Una visita recomendada: Museo de la Evolución Humana

Hace unos días tuve la oportunidad de visitar el Museo de la Evolución Humana en la ciudad de Burgos, el cual recomiendo a todo visitante de la ciudad. Tiene cuatro plantas pero yo observé con más detenimiento  la “cero”, al estar más relacionada con la psicología, con la evolución y la genética, temas que me resultan muy interesantes, por ello, en esta entrada, voy a plasmar ciertas pinceladas o curiosidades que allí pude ver y que considero que tienen mucho que ver con cómo somos los humanos, cuál es nuestra psicología y cómo la genética y la evolución pueden influir en cómo nos comportamos. Bien es cierto que en este blog suelo escribir sobre aspectos que pueden ayudar a un paciente (no experto) a mejorar un problema de carácter psicológico o a incentivarle para solicitar la ayuda de un profesional pero, en este caso, mi intención es acercar al público particularidades primitivas sobre cómo es nuestro cuerpo y nuestra psique.

¿Cómo es nuestro cuerpo?

-Un cuerpo humano se regenera completamente cada 12 años.

-Las cejas nos dan la posibilidad de expresar las emociones mejorando la comunicación no verbal.

-La sensación de “destaponar” los oídos al tragar, se debe a que el oído está comunicado con la garganta a través de la Trompa de Eustaquio.

-El mentón es una característica propiamente humana.

-El corazón está en el centro del cuerpo, aunque está situado de forma oblicua: aproximadamente dos tercios a la izquierda del plano medio y un tercio a la derecha.

-Los riñones filtran toda la sangre del cuerpo cada 5 minutos.

-La piel tiene un grosor de dos milímetros y contiene un pigmento, la melanina, que da color a la piel y protege del sol.

-Los genes ocupan únicamente el 1,5 del genoma humano.

-Nuestra especie tiene un diseño corporal exclusivo: el Homo sapiens es muy alto y estrecho comparado con cualquier otro primate. En la especie Homo ergaster se encuentra por primera vez un cuerpo muy ancho y alto, principalmente debido a un alargamiento de las piernas y a un aumento de la talla general. Esta estructura se mantuvo en la línea de los neandertales, aunque con ligeros “reajustes” en sus extremidades. Nosotros tenemos un cuerpo grácil, donde destaca nuestra elevada estatura en relación a la estrechez de nuestras cinturas. Es un modelo biomecánicamente más eficaz para recorrer largas distancias, pero a cambio, dificulta el alumbramiento.

-Una locomoción bípeda, un gran cerebro y cuerpos estrechos son los factores responsables de que nuestro parto sea más laborioso que el del resto de los animales. La transformación de la pelvis incluye el acercamiento de las articulaciones de los fémures a la columna vertebral, permitiendo mantener la postura erguida bípeda. Esto hace que el canal del parto se estreche y cambie de forma y tal complicación obliga a que el feto realice una doble rotación de cabeza y hombros, acomodándose al espacio disponible.

¿Cómo son las etapas de la vida humana?

-Los Homo sapiens adultos tenemos un cerebro muy grande y redondeado, y una cara muy pequeña comparada con la de los chimpancés. Sólo sus crías poseen estas proporciones y por ello parecen más “humanas”. Que la especie descendiente retenga en el estado adulto un rasgo infantil de la especie antecesora se debe a un proceso biológico llamado neotenia. Es un mecanismo que ha debido funcionar varias veces en la evolución humana, permitiendo el desarrollo de encéfalos grandes. Además, somos una especie que también conserva comportamientos infantiles en el adulto: de mayores mantenemos la curiosidad propia de la infancia, que nos permite profundizar en el conocimiento de nuestro entorno y nuestros semejantes.

-En la infancia prolongada de chimpancés, gorilas y orangutanes, las madres amamantan y cuidan de sus crías, pero dicha estrategia reduce el número de hijos que cada madre puede tener durante su etapa fértil. El mismo modelo estuvo presente en todas las especies de nuestra genealogía hasta que apareció el género Homo. Durante el Pleistoceno se redujo el periodo infantil y la lactancia obligada y este hecho ha tenido una importancia capital para el incremento de la fertilidad de las especies del género Homo. Entre la infancia y la etapa juvenil hemos insertado una nueva etapa, la niñez, en la que el cerebro continúa su crecimiento y desarrollo. La aparición y prolongación de este nuevo periodo hasta los siete años en el Homo sapiens no sólo ha sido responsable de que tengamos un cerebro de gran tamaño sino que ha permitido la expansión demográfica de la humanidad.

-Nuestro crecimiento no es lineal, sino que pasamos por etapas de desarrollo bien diferenciadas. Durante la niñez crecemos despacio, lo que permite que se invierta una gran parte de la energía en el desarrollo del cerebro. En cambio, durante la adolescencia el crecimiento se acelera bruscamente y se alcanza muy rápidamente la estatura adulta. El periodo de aprendizaje también se prolonga. Por su parte, la menopausia es una característica exclusiva de las hembras de nuestra especie que se ha interpretado evolutivamente como una ventaja adaptativa porque las mujeres mayores no reproductoras ayudan a sus hijas y nueras a sacar adelante a su prole, invirtiendo así energía en sus propios genes. Es la llamada “hipótesis de la abuela”.

¿Cómo es nuestro lenguaje?

-El lenguaje es una respuesta a nuestra organización social compleja, siendo una de las adaptaciones fundamentales en nuestra evolución. Es posible gracias a una serie de ajustes anatómicos que nos facultan para producir y distinguir con gran eficiencia las palabras. En los humanos adultos las cuerdas vocales se sitúan en el cuello, en una posición más baja que el resto de primates y el oído humano está adaptado para transmitir la información acústica a mayor velocidad que un chimpancé, banda ancha vs. banda estrecha.

-El lenguaje simbólico humano incluye desde la figuración plástica a los rituales funerarios y es una de nuestras adquisiciones culturas más importantes. El simbolismo demuestra la complejidad de la mente humana y su capacidad de abstracción, producto de la estructura del cerebro. Las obras de arte debieron tener varias funciones: estética, mística, de cohesión social, transmiten la simbología del grupo… Los enterramientos denotan el inicio de un comportamiento simbólico que conduce a los conceptos de la muerte y el más allá. Estas inquietudes comunes consolidaban los grupos del mismo modo que lo hacen las religiones actuales.

¿Cómo es nuestro cerebro? Para ello, una breve pincelada:

En 1953 un joven de 27 años (H. M.) padecía un caso de epilepsia aguda y desde los 16 años sufría terribles ataques sin que respondiera a ningún tipo de medicación. El último tratamiento que se le administró consistió nada más y nada menos en extirparle amplias zonas de sus lóbulos temporales. A partir de entonces pudieron controlarle los ataques epilépticos con anticonvulsivos pero el precio que pagó fue perder la capacidad para crear recuerdos explícitos conscientes a largo plazo: perdió la capacidad de recordar cualquier cosa tras la operación, vivía en el pasado, no conocía su edad, ni la fecha actual, ni dónde vivía, ni nada sobre su propia vida. No aprendía nombres ni el rostro de personas a las que veía cada día, no reconocía una fotografía de sí mismo. H. M. murió en 2008 y fue el paciente más estudiado por la neurología. Nunca supo lo mucho que hizo por ella.

Réplica cerebro humano- Museo Evolución Humana, Burgos

Réplica cerebro humano- Museo Evolución Humana, Burgos

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