Sin ti no soy nada

Bufo_arenarum

En nuestra sociedad predomina entre las parejas, especialmente en las mujeres, la idea del amor romántico, es decir, la idea que el amor es lo más importante de nuestra vida, que sin él no somos nada y que todo es posible gracias al amor, incluyéndose dentro de ese concepto de amor la posesión, la idealización y la identificación de amante-persona. No estoy aquí para criticar, en su totalidad, esas opiniones sobre el amor que nos han inculcado pero sí algunas de las creencias que nos hacen sufrir y que acaban por minar nuestra autoestima, sobretodo en el caso de que no se cumplan esas expectativas ideales que tenemos sobre nuestra relación de pareja. Si reflexionamos sobre cómo trata el cine o la música el amor (romántico), qué tipo de modelo de pareja transmiten los films y los cuentos infantiles, tendremos la certeza de que eso no se cumple en nuestra realidad y la decepción puede ser muy grande.

Empecemos:

-“Tú lo eres todo para mí”, “no soy nada sin ti”: en este caso la pareja es el centro de nuestra vida, se produce la identificación completa con ella, pensamos por el otro, nos preocupamos por el otro. Produce subordinación, impotencia y frustración si las cosas no salen como se espera.

-“Mi felicidad depende de ti”, “soy lo que soy gracias a ti”: el miembro está supliendo, en este caso, una falta de amor hacia sí mismo con la existencia del otro. Para no perder el amor de la pareja lo hace todo por ella. Si la relación no funciona como espera o la pareja se distancia o, aún peor, le deja  la persona “abandonada” se sentirá sin valía, su autoestima se anulará.

-“Eres mi talismán”, “me atrevo a hacer cosas gracias a ti”: la otra persona compensa nuestros propios déficits, las cualidades que me faltan. Hay ciertas actividades que no nos atrevemos a realizar por nosotros mismos, sino es por nuestra pareja. Las consecuencias son que la persona no hace nada por sí misma, se frustra, de nuevo la autoestima se resiente y, si la relación se acaba, se sentirá desvalida.

-“Estoy tan desvalida…”, “soy tan poca cosa…”, “soy una princesa”: estas creencias nos aportan ventajas ya que permiten que nos presten atención, que nos cuiden, que hagan cosas agradables por nosotros pero, por el contrario, la pareja es la que toma decisiones, lleva el rumbo de la relación y el otro miembro ve mermada su autonomía e independencia.

-“Yo doy más que tú en esta relación”: esta premisa puede ser cierta, lo cual da lugar a una baja autoestima (de nuevo), frustración, sensación de no ser valorado por el otro, alta responsabilidad con respecto a la relación, etc. Si esta percepción no es real, la persona puede tener una imagen relacional sobrevalorada, podría hacer daño al otro miembro y, asimismo, tener sensación de ser poco valorado.

-“Si me quisieras, sabrías qué necesito”, “me conoces de sobra, tendrías que saber lo que quiero”, “tendría que salir de ti”: creemos que nuestra pareja necesariamente tiene que darse cuenta siempre de nuestras insinuaciones e indirectas, así como ser un adivino capaz de leer nuestra mente, pensamientos, preferencias y deseos. El que el otro no responda a estos aspectos que tenemos en mente provoca decepción, frustración, enfado y pérdida de interés.

-“Soy feo”, “soy tonto”, “estoy tan gorda…”: evidentemente, esto es una buena señal de baja autoestima y lo que buscamos es que la pareja lo desmienta y nos diga lo maravillosos que somos. La otra persona puede no tomar al otro en serio,  también fijarse en esos puntos débiles o enfadarse o que llegue a no gustarle estar con una persona que está frecuentemente criticándose.

-“¿Te parece más guapo/guapa que yo?” “¿es más atractiva/atractivo que yo?”: esto normalmente se debe a una reacción celosa que surge cuando la persona basa su autoestima en la relación de pareja; la falta de confianza en sí misma le lleva a desconfiar del otro. Tiene como consecuencias conductas de comprobación y persecución del otro, agobio en el otro miembro, discusiones e, incluso, ruptura.

Finalmente, decir que lo que figura entrecomillado puede referirse a un pensamiento concreto que de forma automática nos viene a nuestra mente y, consecuentemente, provoca una emoción nada positiva. No obstante, lo normal es que, en muchas ocasiones, estas afirmaciones no sean tan literales y que se trate de creencias o constructos culturales que hemos ido asimilando a través de nuestra educación, inmersos en nuestra sociedad y que nos han hecho tener unas ideas preconcebidas, fijas e ideales de lo que es el amor. Si nuestra relación de pareja no se ajusta, en determinados aspectos, a esa imagen tan romántica de lo que debe ser el amor podemos terminar pasándolo mal.

–Más sobre amor romántico: http://blogs.elpais.com/mujeres/2014/02/en-busca-de-la-naranja-entera-deconstruyendo-el-mito-del-amor-rom%C3%A1ntico.html

–Más sobre creencias románticas: Poschenrieder, B. (1998). Segura de ti. Ed. Robinbook: Barcelona.

 

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