Apego y más cosas…

Por muchos de nosotros es conocida la famosa clasificación del apego elaborada por Ainsworth y sus colaboradores en 1978, esto es, la forma de apego seguro, el apego ansioso-evitante y el ansioso-ambivalente.

¿Desde el punto de vista del cuidador, de la madre o del padre, en qué se diferencian cada uno de ellos?

El apego seguro se caracteriza por contar con gran sensibilidad por parte de la madre o el cuidador; éste percibe adecuadamente las demandas de su bebé, realiza una interpretación correcta de sus señales y responde apropiadamente a estas. En definitiva, los cuidadores son una base de seguridad, son sensibles a las necesidades del niño.

En el ansioso-evitante, la figura de apego es figura de protección pero puede provocar huida o escape (percibirse también como amenazante). Se ve al cuidador, simultáneamente, como figura a la que acercarse (ofrece, a veces, afecto y protección) y de la que alejarse (a veces, amenaza). Puede existir maltrato por parte del cuidador o inhabilidad psicológica. Pueden ser padres indiferentes, insensibles a las necesidades del niño, pueden rechazarlos en ocasiones o mostrarles hostilidad.

En el apego ansioso-ambivalente, el niño busca la proximidad hacia la madre pero se resiste a ser tranquilizado por ella. Existe falta de habilidades emocionales por parte de los padres, no inspiran confianza en cuanto a su respuesta. Son incoherentes e impredecibles en su disponibilidad (a veces son afectuosos, otras ignoran al niño o se enfadan con él). Suelen dar respuestas contradictorias y sus hijos suelen reclamar continua atención.

Como sabemos, este ha sido un tema muy tratado por la Psicología y del que se conoce bastante, y por poco que reflexionemos, sabemos cuál es la forma correcta de apego para nuestros hijos pequeños, desde que son bebés: la que más se asemeje al apego seguro, que es aquel en el que los cuidadores somos sensibles y respondemos apropiada y afectuosamente a las demandas de consuelo y ánimo y a las de atención de nuestros hijos.

En mi opinión, lo que es menos conocido para las personas no expertas en Psicología es de qué manera afectan estos tipos de apego en nuestra vida posterior y en la educación que, a su vez, da cada persona a sus hijos, cómo influye en cómo nos comportamos, cómo son nuestras interacciones sociales en función de los modelos que hemos recibido. Existen varios autores que han intentado explicarlo y vamos a tratar de simplificarlo mucho.

En 1969 Bowbly propuso una teoría que lo que decía es que existen modelos internos (representaciones mentales) que son el mecanismo por el cual las experiencias tempranas en nuestra infancia afectan a una persona toda su vida. Estos modelos internos de apego adquiridos tempranamente son como “mapas” que utilizaremos para comprender las conductas de los demás en las interacciones sociales y para organizar nuestra propia conducta en estas relaciones. Dentro de estos modelos, tienen especial relevancia las citadas demandas de atención y consuelo del niño, ya que si se trata de padres o cuidadores cooperantes y que les aportan su ayuda, es probable que estos niños desarrollen modelos internos que les permitan tener relaciones positivas con los demás y explorar el entorno con confianza.

Existen autores que señalan que estos modelos influyen durante toda la vida, aunque tienden a ajustarse en función de la experiencia (Bretherton, 1985), mientras que otros, como Bowlby, afirman que los cambios son poco significativos. No obstante, en cualquier caso nos muestran que las experiencias tempranas con nuestros cuidadores ejercen gran influencia sobre los modelos desarrollados en la infancia.

¿Pero cómo influye concretamente el tipo de apego en estos modelos internos personales?

Otros autores, Collins y Read (1994), tuvieron en cuenta los tres tipos de apego indicados al principio y señalaron unos componentes propios de estas representaciones mentales:

-¿Qué RECUERDOS existen en la persona sobre las experiencias de apego?

-¿Qué CREENCIAS, ACTITUDES y EXPECTATIVAS sobre los demás y uno mismo en relación al apego?

-¿Qué OBJETIVOS y NECESIDADES relacionadas con el apego?

-¿Qué ESTRATEGIAS y PLANES para conseguir objetivos relacionados con el apego?

Para dejar más claro en qué consisten estos componentes, vamos a exponer qué resultados se encontraron para cada grupo de individuos para así, observar cómo ha influido el estilo de apego en ellos y en sus interacciones actuales:

RECUERDOS:

Las personas con un apego seguro conservan un recuerdo de unos padres cálidos y afectivos.

Los evitativos señalan una figura de apego fría y que manifiesta rechazo.

Los ambivalentes recuerdan unos padres injustos.

CREENCIAS, ACTITUDES, EXPECTATIVAS:

En líneas generales, los individuos seguros poseen unos modelos internos positivos tanto de sí mismos como de los demás: tienen alta autoestima y confían en sí mismos. Suelen estar orientados interpersonalmente y creen que suelen gustar a los demás. Tienden a pensar que las intenciones de los demás son buenas y que son dignos de confianza y desinteresados.

Los individuos evitativos no suelen confiar en los demás, por lo que tienden a tener pocas relaciones sociales y no están orientados interpersonalmente. Los demás no son dignos de confianza y se duda de sus intenciones.

Las personas ambivalentes consideran que los demás son complicados o difíciles de entender. Son ambivalentes, también pueden ser desconfiados y creen que ellos mismos, y la gente en general, tienen poco control sobre sus vidas.

OBJETIVOS Y NECESIDADES:

Las personas seguras desean establecer relaciones íntimas con los demás pero siempre manteniendo un equilibrio entre la cercanía y la autonomía personal.

Para los evitativos, es fundamental mantener la distancia con los otros para preservar su autonomía o para evitar el rechazo. Suelen dar mucha importancia a los logros personales.

Los ansioso-ambivalentes desean una extrema intimidad con los demás, renunciando a su propia autonomía, temen el rechazo y pasan mucho tiempo preocupándose por sus relaciones.

PLANES Y ESTRATEGIAS:

Los seguros son personas que reconocen su estrés y afrontan de forma constructiva sus emociones negativas (no las reprimen pero tampoco las expresan mediante un berrinche o atacando a los demás). Las emociones son proporcionadas al nivel de estrés que sufren y buscan la ayuda de los demás si la necesitan.

Los evitativos tienden a minimizar e incluso cortar la rabia o una emoción negativa y suelen expresarlas menos. Tienen muchas dificultades para pedir ayuda a los otros.

Por último, las personas ansioso-ambivalentes son menos conscientes de sus emociones pero tienden a experimentar más estrés. Suelen manifestarlo exageradamente para obtener una respuesta de su pareja o de otra persona. Suelen ser colaboradores y estar disponibles debido a su alta necesidad de aprobación y niegan las necesidades propias por miedo al rechazo.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, podemos hacer énfasis en lo importante que son las respuestas de apego para nuestros hijos ya que, según estos autores, pueden influir, en cierta medida en cómo son sus relaciones posteriores y cómo son algunos de sus comportamientos. No podemos cambiar cómo fue el estilo de apego de nuestros padres con nosotros pero sí podemos detectar algunos de nuestros modelos internos anteriores para tratar de matizar cómo nos comportamos con los demás, si confiamos en ellos, si tenemos excesiva necesidad de agradar, no tanto para autoanalizarnos sino para averiguar aspectos que no nos hacen felices y poder, en cierto modo, modificarlos. Por otro lado, consideramos claramente que, si tenemos hijos pequeños o pensamos tenerlos, el apego que más favorece el desarrollo positivo de parte de su personalidad es el seguro, en el que el niño siente que se tienen en cuenta sus actuaciones, que se le consuela, que no se le trata mal, que se responde a sus interacciones con naturalidad. El tema es muy largo para exponerlo aquí en su totalidad por ello he considerado importante mostrar muy resumidamente cómo son nuestros modelos internos a partir de los tres tipos de apego, sabiendo, como es obvio, que es una clasificación y que el estilo de apego no es siempre puro ni se puede englobar, en toda circunstancia, en el mismo tipo.

PINTURA MODERNA. MADRE Y NIÑO. AUTOR GEBRE KRISTOS DESTA 1966.

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2 comentarios en “Apego y más cosas…

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